Bueno, tanto como río…

Quizás sea algo pretencioso llamar río al Bajoz. Sin embargo en nuestro contexto castellano se permite la licencia ya que además de medir más de cincuenta kilómetros un elevado número de arroyos le tributan sus miserias.

Antaño, cuando los pozos se cavaban a pico y pala, debió de ser algo más. Sus puentes y sus molinos así lo delatan. Incluso la CHD lo tiene por río continuo. Sin embargo, desde que cavan las perforadoras y riegan los pivots, el río es casi un cadáver.

 

Durius Aquae: El cauce artificial y seco del río Bajoz
El cauce artificial, seco e infestado de carrizos del río Bajoz

Hoy he rodado en bicicleta siguiendo su curso. Un día frío, la verdad. Viento del norte y algunos chubascos de granizo. Cuando salió el sol más allá del mediodía y parecía que las cosas mejoraban se deshelaron los caminos transformándoles en barrizales. Pero esto del rodar es así.

Desde Mota del Marqués

En un alarde de voluntad me planto en Mota del Marqués y me abrigo de lo lindo. Así comienzo a seguir el río en los últimos Torozos, cuando su valle se ensancha y aplana.

 

Durius Aquae, viejo rodezno en el Molino de la Vega
Viejo rodezno en el Molino de la Vega

 

El Bajoz nace en Castromonte, allí estuvo la “fábrica de Castrovita “ que suministró buenas aguas cuando las hubo y cuando ya no, tuvo que cerrar. Más adelante se le embalsa en la Santa Espina y desde allí consigue llegar como un regatillo hasta Mota. Allí hoy solamente había algún charco que para algunos patos era suficiente. A partir de aquí sigo un cauce artificial y vacío. Muerto; por ello hoy no tenemos fotos en color.

La vega del Bajoz es fértil y está preparada para el regadío, ahora los campos están arados y solamente algunas colzas y cebadas van despuntando. En Villalbarba también encuentro una ganadería, presionando más si cabe al río. Sigo rodando entre soles y sombras y llego a Casasola. Visito sus molinos, el de Arriba, el de Abajo y…el del Medio, esto es lo que llamamos ser prácticos. Pero lo que más impresiona en esta localidad, en relación con el río, es su puente del siglo XVIII. Es un puente en elegante curva, con dos arcos rebajados y de sillares muy bien labrados. Un puente que por si mismo describe la decadencia del Bajoz.

 

Durius Aquae. Puente de Casasola
Puente de Casasola. Sin duda el más interesante del río.

 

Aquí dejo el cauce ya fallecido que va hacia tierras zamoranas para encontrarse con su hermano mayor el Hornija y juntos ser remojados por el Duero.

Hasta Casasola de Arión

Resulta agradable pasear entre los tapiales de Casasola. Me encuentro con Iván, un joven lleno de inquietudes, charlamos un rato y me muestra lo que fueron las naves de una fábrica de aventadoras, industria que dió vida y prestigio a este pueblo. Aunque estoy a gusto tengo que seguir hacia Tiedra. Lo hago siguiendo sus indicaciones y llego a un paraje, que aún en un día como hoy está lleno de encanto. Entre montes pelados y tierras de labor aradas aparecen media docena de chopos y alguna zarza; algunas zanjas drenan la zona, hay charcos. En uno de los bordes hay un arca semicircular pequeña, de piedra tallada y de la que mana agua que llena una pequeña poza. Parece ser que al anochecer se dan la vez los lobos con los corzos y otros animales para beber allí. Pocos sitios más les quedan.

 

Durius Aquae: Manantial de Pozohierro
Manantial de Pozohierro

Subo hasta Tiedra y visito alguna de sus fuentes. Sus calles están casi vacías pero es que el día no invita a salir. Su viejo castillo aun se sostiene, aunque hay que ayudarle en sus achaques. Un chaparrón de granizo me pilla ya de salida, los pequeños balines de hielo, aunque fríos afortunadamente no mojan; sólo rebotan en mis pantorrillas.

Entre fuentes y arroyos me voy acercando de nuevo al río. Un rebaño pasta en una rastrojera. Extraño no ver al pastor ni a sus perros. Al avanzar un poco lo encuentro sentado en la cuneta tras una enorme rueda de tractor abandonada. Junto a él, tres enormes perros bien educados.+

Durius Aquae: Tiedra, nuestra vieja Amallobriga
Tiedra, nuestra vieja Amallobriga

 

Lo saludo y cruzamos algo de conversación. Me dice que “a la abrigada” se está bien y que comerá cuando tenga ya el rebaño recogido. No consigo adivinar su edad, sus manos son enormes y están desnudas y amoratadas. Es casi lo único que veo de su cuerpo envuelto en una áspera manta.

—¿Hay lobos por aquí? Le pregunto.

—Debe de haberlos, pero hace años que no los vemos.

 Y seguimos camino,

ahora cruzo la autovía por una cañada y me acerco de nuevo junto al río. Llego hasta los restos del molino de Villamor para un poco más adelante subir a los páramos de San Cebrián de Mazote por la bonita colada de Valcaliente.

 

Durius Aquae: palomar en el páramo
Palomar en el páramo

 

El río, como muchos otros está desnaturalizado y su cauce transformado; es una zanja profunda, a veces con almorrones, sin vega, sin playas y sin árboles; con el fondo lleno de carrizos entre los que trata de avanzar el esmirriado regatillo.

Arriba me cae el segundo chaparrón de granizo y cuando llego a la fuente de don Juan el cielo se abre un poco y el tiempo mejora. Con el sol el camino se deshace y ruedo entre barro hasta que llego a Mota por detrás de Cuesta Tijera. No me contengo de subir hasta el viejo y ruinoso castillo por la resbaladiza ladera. —Recuerdo que estuve en este lugar hace cuarenta y un años—, pero aquello fue por otra historia….

 

Durius Aquae: torre del castillo de Mota del Marqués
Lamentable estado de la torre del castillo de Mota del Marqués

 

Después bajo la ladera hasta la iglesia del Salvador. Debió de ser hermosa y ahora solamente espera a que el colapso de la torre de arriba atine con una pedrada a su espadaña para terminar de derribarla. Así son las cosas por aquí y para mi es hora de recogerse. Son las cinco de la tarde y hay que regresar…

Hoy, como el pastor de Tiedra: almorzar sin beber y merendar sin comer.

 

Aquí os dejo el track y el mapa (¡Ojo! cuando haya agua en el río pues en algunos momentos el TRACK va por el mismo cauce)

4 thoughts on “El Bajoz, otro río moribundo

  1. EL BAJOZ NACE EN TOROZOS
    Se abre el valle en Panaderas
    y la fuente a borbotones crea el río,
    entre ranas, entre mirlos, junto al trigo.
    El Bajoz nace en Torozos,
    y convierte en alegrías los mimbrales,
    a calizas blanquecinas serpentea
    envolviendo a palomares.
    Manantiales con renombre dan sus aguas,
    Fuente Toro, Fuentecilla, El Fresquito,
    del Marqués… Es la fuente La Sayud,
    manantial del que no escribo,
    que me duele hasta en los huesos
    su abandono su dejadez, el olvido…
    ¡Ojalá que el agua sabia encuentre de nuevo al río!
    Atraviesa los molinos, el batán y la aceña,
    y se llega por los prados al remanso del pantano.
    ¡AL HUMEDAL DE TOROZOS!
    Junto a fochas y azulones, junto a patos y algún cisne corretea. De sus aguas se
    alimentan los cangrejos y los barbos, el jabalí y algún gamo también beben, sacia su
    sed el zorro y en noches de luna llena, la silueta del lobo, aún se refleja.
    En las tapias del cercado se abandona al monasterio.
    ¡Cuánta Historia!
    Que el mismísimo Felipe abrevó con su caballo abrazando a Jeromín. Y cuánto lloró la
    Ulloa, cuando se acabó la incógnita.
    Con los fresnos y encinares, con los sauces y robledos, se adormece. Huertecillos,
    pegujales, plantaciones de Torozos ya olvidadas, le contemplan. Las cuevas dentro la
    marga, los restos de la muralla, costanilla, los molinos, la solana del postigo
    derrumbada, no le esperan.
    Rompe el valle hacia poniente y busca la vega el río y aparecen los viñedos, las
    bodegas y antes de llegar al Duero, se nos funde con el vino.
    ¡Y QUÉ VINO!
    EL BAJOZ.

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