Cuando discurrimos por la cuenca de nuestro Duero disfrutamos la geografía árida y fuerte que nos obsequia; también de su clima cambiante que a veces te rebana como una cuchilla y otras aplana contra la tierra. Cuando nos movemos por estas tierras y aguas también se nos manifiesta la vida de las gentes que viven y luchan por sus ilusiones ahora y antes. Este es el caso del Molino del Anís.

No hace mucho, recorriendo el cadáver del río Trabancos tuve conocimiento a través de una carta que me fue permitido leer, de algunos detalles de la historia de su último molino: el Molino del Anís. También de la lucha que Dª A (¿?), anciana y viuda sostuvo con la CHD para mantener la concesión de un agua que en 1969 se agotaba como nuestra tierra y nuestras gentes lo hacen.

Durius Aquae: restos sepultados del molino del Anís o del Trabancos
Restos sepultados del Molino del Anís

 

El Molino del Anís o del Trabancos, como también era conocido, estaba situado en los Sotos de Bayona, término de Sieteiglesias de Trabancos, a unos tres kilómetros de la desembocadura de este río en el Duero. Disponía de un salto de 3,60 m que llegó a mover dos rodeznos a los que se acuñaban sus correspondientes piedras, así como las tomas de energía para los mecanismos de limpiado y cernido.  En su momento gozó de una concesión de 950 litros por segundo con los que además de mover sus ingenios regaban tres hectáreas de huertas.

No fue fácil leer esta sencilla carta cuando cayó en mis manos. Ya no estamos acostumbrados al garabato caligráfico y los formalismos de antaño se nos hacen tan lejanos y confusos que casi hay que traducirlos; aun así me permito mostraros lo que a mi entender está escrito, seguramente con algunos errores por mi parte que espero se me disculpen.

 

“Sotos de Bayona, a 2 de Mayo de 1969”

Ingeniero Sr. Loances: Perdonara el deficiente encabezamiento, desconozco su nombre. En mi visita a su oficina, le comenté datos concretos de la concesión de agua a la familia de mi marido D. Macario Alonso Flores, perito de (¿?) y agricultor y ganadero – (Para todas estas actividades se necesita agua). Al morir mi marido he tenido que resolver viejos legajos familiares para aclarar asuntos de tierras- He podido seguir la historia de la concesión – en el testamento de D Simón flores de Oyagüe del año 1795, lega un molino sobre el río Trabancos y tierras regables con derecho de aguas de dicho río a su hijo Gregorio Flores, este a su vez en el año 1865 deja a su hijo Paulino Flores la misma concesión.

Este Señor, abogado y entonces diputado no venía casi por aquí y cede la concesión, ya legalmente autorizada por la Ley de Aguas – a sus hijos Dª Julia Flores y Don Paulino Flores, quien a su vez la cede a su hija Dª Leonor Flores Alonso y a su marido D Blas Alonso, quedando la concesión de esta forma A nombre de Gregorio Vicente (marido de Dº Julia flores. Blas Alonso Flores y Leonor Flores. 15 de Julio de 1914 – Registro de Aguas, con un caudal de 950 litros por segundo para usos industrial y riegos. – Artículo 149 de la ley de aguas – Mis suegros compraron a Dª Julia y a D Blas sus derechos al molino y tierras regables (y las tierras) al morir mi suegra Dª Leonor Flores, pasó el molino a D Ángel Velasco Alonso Inspector Técnico de la (¿?) en Barcelona, a D. Eugenio Velasco Alonso, médico, a D. Ramón Velasco, médico y catedrático en Valladolid y a Roberto id notario en Pamplona – sus profesiones no les permitían atender esto y cedieron a su tío, hoy fallecido, sus derechos de aguas.

Sólo tenemos una hija, Pilar Alonso, casada en Barcelona. La nueva inscripción debe por tanto (si no estoy equivocada) a nombre de mi hija Pilar Alonso Bescós –. Yo tengo de ella poder absoluto para todo. Además mi marido me ha dejado en propiedad el tercio de mejora (que yo he renunciado) y el usufructo. Le ruego perdone este rollo pero me encuentro llena de problemas. Después de 20 años enfermo mi marido abandonó casi todos los asuntos en manos extrañas a esta casa. Yo, que he vivido actividades muy distintas, me encuentro llena de asuntos que deseo resolver con equidad para poder entregar a mi nieto mayor que estudia en Barcelona y quiere, aunque ejerza su carrera, atender la finquita que tanto amo su abuelo. Perdóneme Loances, las viejas somos machaconas y cargantes – Gracias por su atención de leer todo esto que le prometí enviar

Remite: A Bescós de Loasi, (Vda. de Alonso Flores) “Sotos de Bayona” Sieteiglesias

 

Durius Aquae: Carta con la historia del último molino del Trabancos
Carta con la historia del último molino del Trabancos (Arch. CHD)
Cada cual sacará sus conclusiones

sobre el asunto de la injusta despoblación, sobre políticas sufridas, asuntos sociales, etc. Lo que no cabe duda es del coraje y determinación de esta anciana mujer que probablemente no llegara a ver seco el río ni caído su molino. Tampoco ha llegado a mi conocimiento si su nieto catalán pudo disfrutar de “aquella finquita que tanto amó su abuelo”; o si le sigue perteneciendo el Molino del Anís y …¡sus aguas!

La carta nos muestra un detalle de la intrahistoria del río Duero; viendo como el molino valía y molía a pesar de guerras y sucesiones a través de casi dos siglos y a mi, al menos me sirve para imaginarme el río con su pequeña y casi continua corriente; con sus azudes e ingenios funcionando a pesar de las dificultades crecientes para llenar sus balsas. Las riberas llenas de álamos y sus aguas rebosantes de cangrejos, ranas y peces.

También soy capaz de imaginar sus prados verdes y ralos, llenos de charcas en invierno y espadañas en verano con el ganado paciendo; también las fuentes de sus terrazas con limpios caños vertiendo agua cristalina. Pero también imagino gentes. Familias viviendo en las numerosas fincas que se hallaban en sus costados con la vida e ilusiones que en documentos como este nos muestran y que ahora, al cabo de tan solo medio siglo, no existen.

La carta

nos colorea el paisaje con trenes, carreteras y puentes pensados para ellos y que ahora colapsan. Pero, sobre todo, había un agua que se ha derrochado y un río que ha desaparecido y con él también muchas gentes. Así pues ¿a quién puede extrañar que en nuestro último paseo por estos pagos solamente nos encontramos con un pastor? Y ello  en seis horas y más de 50 km de ruta.

Durius Aquae: Santa Lucía del Anís (hoy desaparecida)
Santa Lucía del Anís (hoy desaparecida)

5 thoughts on “El Molino del Anís, último del Trabancos. ¿Quién heredó sus aguas?

  1. Mariano de Sieteiglesias de Trabancos me comenta estos detalles con respecto a la autora de la carta:

    La señora que firma esa carta, era Doña Ángela Vescós Isasi. Más conocida como Doña Angelita.
    Me acuerdo perfectamente de ella, creo que estuvo en Argentina viviendo algún tiempo o era de ascendencia
    Argentina.
    Vivió en Siete Iglesias sus últimos años.

    1. Personalmente la conoci, a pesar de su aparente fragilidad era combativa y luchadora. Recuerdo estar en su casa en cierta ocasión, alli vivia temporalmente acompañada por un empleado mayor que siempre le ayudada.

    2. Y su marido se llamaba D Moisés Alonso Flores, no D Macario, que sería una mala lectura del nombre que aparece en la carta, según apunta otro enterado vecino de Siete Iglesias. Gracias por sus crónicas.

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