Duero por Laguna
El río Duero a su paso por Laguna de Duero

 

En estos tiempos extraños el primer paso que se nos permite es deambular por el término municipal y como el término de Laguna de Duero no es especialmente extenso podemos recorrerlo una y otra vez hasta desmenuzar sus detalles más íntimos. Y entre otros: el Duero Lagunero.

Duero cerca de El Castillejo
Mirador sobre el Duero en Laguna de Duero, junto al GR14

El río Duero forma el límite al medio día del municipio en algo más de 11 kilómetros según mi viejo curvímetro y desciende 6 metros —esto según Google Earth—.

Pasa encajado y sinuoso desde la raya con La Cistérniga en el pago del Piélago hasta la raya oeste con Valladolid en la vega del Pesquerón, donde comienzan las playas del Corso, en Puenteduero. En estos días sus aguas bajan achocolatadas y con cierta corriente. Su caudal: el justo. Las motobombas resuenan ya sin descanso dando vida a llanos y fértiles campos en los que, sobre todo cereal, patatas y guisantes engordan y granan.

 

Durius Aquae: La estrella de Laguna: el dulce guisante
La estrella de Laguna: el dulce guisante

Ningún arroyo vierte a este lado del Duero, solamente acequias y almorrones cruzan la vega desde el Canal hasta el río. Al otro lado, frente al Pesquerón, es el Cega el que entrega sus aguas en una coqueta playa de complicado acceso.

Por esta ribera: la derecha, pasa además el sendero de gran recorrido GR-14, Senda del Duero, si bien en contadas ocasiones se avista el río. No es fácil acercarse y disfrutarlo. No hay apenas caminos ni sendas junto a su cauce y solamente de forma puntual podemos acercarnos hasta sus aguas. Todo él está sumergido en una ribera exuberante y salvaje de grandes chopos, sauces, fresnos y algún aliso que se rozan con pinos atrevidos que se acercan hasta la misma orilla; y todo ello, encorsetado entre una maraña de espinoso herbazal que casi sepulta las montoneras de árboles partidos.

El río de ayer

Esto no fue así antaño. Nuestros antepasados vivieron más de cara al río. Hubo barcas y había pesca, especialmente de apreciados barbos. Los rebaños rebañaban bien las riberas dejándolas limpias como el césped recién cortado y los pescadores tenían trenzados innumerables senderillos por los que se acercaban a sus lugares preferidos de echar la red o la caña. Pero además, casi junto al cauce, manaban un buen rosario de fuentes, muy bien descritas en la revista digital La Fragua de Laguna. A estas fuentes, muchas desaparecidas, acudían habitualmente los habitantes del pueblo en función de la fama que tuvieran sus aguas para llenar sus cántaras.

Durius Aquae: Paraje de Las Aceñas
Paraje de Las Aceñas. Nievan las pelusas de los chopos

En algún momento también sobre el río hubo aceñas como lo demuestra no sólo los topónimos que aún subsisten sino los restos de su pesquera por los que el río ha de rebrincar y que, en aguas bajas, aún se pueden observar..

Y, ¡cómo no! Su playa correspondiente: la de Castillejo; un lugar delicioso incluso perdido como está en la actualidad.

Y el río que no encontramos hoy

Nos hemos acercado estos días en sucesivos paseos caminando o con la bicicleta tomando como eje el GR 14 hasta asomarnos en algunos de los puntos que nos han parecido más interesantes. Desde el húmedo Piélago por el Pinar de Las Villas, esplendoroso de candilejas, amagarzas y amapolas. Entre este sin fin de flores llaman la atención las ordenadas praderas de selenes con sus matices púrpuras y azules que abundan por los pinares. Allí tratamos de acercarnos al río pero no lo conseguimos.

Durius Aqaue: Las vegas del Duero son un festival
Las vegas del Duero son un festival en mayo

 

Regresamos por el GR, aquí encontramos quizás la mejor “ventana” para ver al Duero en Laguna. Un punto en el que el río se acerca hacia el camino (más bien al revés), de vuelta de un gran meandro que conforma un talud al que se asoman enormes pinos que lloran desesperados por una limpieza.

Al poco encontramos el paraje de la playa abandonada de Castillejo. Buscamos la fuente Mala, o Cascajera pero solamente intuimos su humedad bajo la selva.

Siguiendo la senda encontramos el histórico y Real Coto de Castillejo. Hoy día una finca agrícola que conserva su caño junto a la ribera y que estuvo a punto de sucumbir a manejos especulativos inmobiliarios. Más adelante la fuente Juana, que presume de más de 500 años, se nos muestra como la sobreviviente de cuantas estuvieron en la ribera, algo que hay que agradecer al Ateneo Cultural de Laguna que con su iniciativa y trabajo la mantienen accesible, algo que no debe resultar fácil.

Durius Aquae: ¡Una auténtica selva!
El Duero, ¡Una auténtica selva!

Cruzamos los siniestros bajopuentes de la autovía y aparecemos junto a las ruinas La Ponderosa, ¡menuda piscina en sus tiempos!… para el que pudiera permitírselo claro. Y así nos acercamos al viejo y remendado puente del Abrojo o de Boecillo sobre el Camino Real a Madrid, al que pillaron todas las guerras y desastres. Éste es el único lugar de Laguna desde donde podemos contemplar el río Duero desde el centro.

Poco de río pero mucho de historia

Perdemos de nuevo el río. El paso bajo el Bosque Real es casi imposible; vallados, maleza con buenas dosis de ortigas y espinos lo hacen intransitable incluso para peatones. Tenemos que rodear por la monumental cerca del piedra con cubos que protegía la propiedad real y que mandó construir Felipe II, más que nada para que la caza no se le escapara y es que así se las ponían, según dicen.

Entramos también en la fuente de San Pedro pero está inaccesible infestada de sarmentosas zarzamoras. Se aprecian algunas paredes de lo que fue el convento del Abrojo y poco más, a cambio nos quedamos con un santo que amansaba a las fieras y que se le podía encontrar en varios lugares a la vez transportándose principalmente sobre las aguas del río, algo así como lo que hacemos nosotros sobre las ruedas de la bicicleta sobre la tierra. En la espadaña del viejo edificio del Liceo Francés una familia de cigüeñas también se ha confinado en su nido aunque solo para dormir.

Durius Aquae: Inquilinos en la espadaña del viejo Liceo Francés
Inquilinos en la espadaña del viejo Liceo Francés

Visitamos el paraje de Las Aceñas, ya comentado, y Los Cristos donde podemos contemplar el desagüe de la laguna; un escuálido hilillo de agua que mantiene el nivel del lago actual. En un chopo encontramos un ramo de flores que nos da indicio de algún hecho luctuoso que desconocemos. Un modesto edificio alberga la estación de bombeo que lleva los desagües de Laguna hasta la EDAR de Valladolid evitando que, ¡por fín!, Laguna haya dejado de verter directamente al Duero sus desperdicios

La acequia se rinde

En el siguiente paseo nos acercarnos al mirador del final de la acequia. La Acequia, al aproximarse al río se estrecha ya que su caudal en menor y finalmente vierte su exceso de agua en el mirador de los Cristos formando una auténtica catarata de cinco metros. Muy cerca, buscando bien, aún se podría encontrar la fuente de Pedro Gómez, famosa por sus aguas y a la que mi abuelo solía venir con el carro para llevar  a casa aguas más blandas que las del pozo. Hace un par de años la vi manando en invierno que es cuando puedes explorar estos lugares con la maleza ya aplastada y seca.

Durius Aquae: Puente de Hierro sobre el Duero
Puente de Hierro sobre el Duero

Volvemos al GR asfaltado hasta el paso elevado de las graveras sobre las vías y desde aquí nos dirigimos hasta los puentes del ferrocarril donde si que pudimos observar el río. Un lugar agradable donde varios corzos salen brincando y un cormorán huye espantado. Recuerdo ahora como un disparate las veces que pasábamos por el Puente de Hierro de adolescentes para ir hasta Viana. Primero pegábamos el oído al raíl —al estilo indio— y si no se escuchaban vibraciones fuertes a cruzar de una carrera sobre unas planchas sin barandilla.

Finalmente rodeamos el Pesquerón perdiéndonos también el paraje de la desembocadura del Cega y llegamos a las Playas de Puenteduero. Allí encontramos los mojones de Laguna y despedimos el río que entra en Valladolid… capital.

Laguna apenas conoce el río que da apellido a su nombre. Las riberas están salvajes y sin accesos. Ya no hay playas, ni embarcaderos. No hay actividades de cara al río salvo las de explotación de sus aguas para el campo que en algún momento tendrán también que moderarse.

Durius Aquae: atardecer en el Pesquerón
Va atardeciendo y nosotros recogemos.

Me pregunto si esto al río y a sus habitantes les importa. Creo —seguro— que para nada. Si dejamos correr el agua y no la ensuciamos mucho, río y bichos estarán felices de nuestra ausencia, Excepto artistas claro…

Por si alguien quiere hacer la ruta

 

Durius Aquae: grafiti bajo el puente en Laguna
Simpático grafiti bajo el puente del AVE

 

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3 thoughts on “Buscando el Duero lagunero: desde el Piélago al Pesquerón

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