Hoy desde Sepúlveda hemos caminado junto al Duratón río arriba, es decir: contracorriente. No es por llevar la contraria, ni mucho menos. De la Villa de Sepúlveda está casi todo dicho y muy bueno; y de las Hoces del Duratón, río abajo, ¿qué más podemos comentar que no esté por la red e incluso en este cuaderno?

De sepúveda a Duratón
Mapa de la ruta

Así pues remontaremos caminando hacia la localidad que se llama igualmente Duratón. No sabemos si el río tomo el nombre del pueblo o fue al revés… Y a ver que nos encontramos.

Duratón: el río

Llegamos a Sepúlveda con toda la hostelería cerrada; casi parecía una villa fantasma, vacía de personas y coches, de no ser por la animada panadería donde aprovechamos para comprar una barra y pastas. El sol ponía contrapunto al frío mañanero y así comenzamos nuestro camino bajando por el Monte Picoso hasta salir de la localidad.

El Duratón antes de llegar a Sepúlveda
El río Duratón junto a la Fuente de la Salud (foto de Almu)

Tras dejar la carretera tomamos un camino junto al animado rio Duratón al que queríamos acompañar. Así primero llegamos hasta la hermosa Fuente de la Salud, de agua clara y templada con vibrantes colores turquesa que aportaba un buen chorro al Duratón. Más adelante encontramos la cuidada finca con molino de Giriego que atravesamos sin salirnos del camino ya que es propiedad particular. Eso sí, entre un precioso cañón que nos permite contemplar a los leonados evolucionando en espiral desde sus grutas hacia el cielo.

Cruzando el río Serrano
No quedó más remedio que remojarse…. (foto de Almu)

A medida que el sol se imponía seguimos nuestro camino entre choperas salvajes y otras cultivadas con el ánimo de seguir junto al Duratón que por aquí, lejos de los embalses, baja libre y saltarín. Todo perfecto hasta que nos topamos con el Río Serrano, un animado tributario del Duratón que en este punto carece de puente. Tras algunas dudas y no encontrar un paso fácil no nos quedó más remedio que remojarnos los pies a últimos de noviembre para atravesarlo.

Duratón: el pueblo

Salvado este pequeño escollo avistamos Duratón —pueblo—. Una pequeña localidad perteneciente a Sepúlveda sobre el amplio y fértil valle. Antes de cruzar el río se nos muestra la Iglesia románica de Nuestra Señora de la Asunción; solamente ella misma ya merece el esfuerzo de la ruta.

Duratón, iglesia románica de la Asunción
Iglesia románica de la Asunción en Duratón

El lugar es bucólico y sugerente. Nos recreamos primero con el pórtico acodado de la iglesia, admirando sus capiteles de delicadísima talla, sus variados canecillos, sus decorativas metopas y sus armoniosos volúmenes. Además de la iglesia románica una necrópolis visigoda y justo al lado los restos de la ciudad romana de Confluentia. Junto a todo esto el elegante puente de un ojo junto al río y, ya en el pueblo, una vieja fuente romana y un precioso palomar con nido de cigüeña. ¡Todo un festival de detalles!

Duratón, puente e iglesia románica
Duratón, puente sobre el río Duratón

El sol inclinado del mediodía y la ausencia de viento nos permitió almorzar junto a estos vestigios para después iniciar el regreso en la tarde.

Y Sepúlveda, la Villa

Regresamos tomando la carretera sin tráfico hacia Corral de Duratón, poco más adelante subimos La Cuesta para encaramarnos al Cristo de la Piedra esquivando con precaución algunos colmenares y disfrutando de un monte ralo pero magnífico de caminar. Cuando nos asomamos a la hoz del molino algunos grupos de corzos se nos cruzan alborotados en varias direcciones.

Volvemos la vista y se nos muestra el valle del Duratón ancho,  verde y luminoso con el telón nítido de Somosierra al fondo.

Al poco entramos de nuevo entre las callejas de Sepúlveda. La caliza anaranjada de sus edificios están iluminados por el sol pero a la sombra ya refresca. Como quedaban algunas fuerzas nos acercamos hasta la Virgen de la Peña y su mirador desde donde contemplamos los primeros cañones del Parque Natural. Visitamos también su plaza que por primera vez podemos hacerla una fotografía sin coches; sus palacios y casonas, su castillo, la iglesia del Salvador y la vieja prisión. Pero, lástima, lo que no pudimos fue ni siquiera tomar un reconfortante café antes de subir al coche.

Sepúlveda
Sepúlveda al caer la tarde

Al final caminamos unos 19 km y encontramos tan interesante el río hacia arriba como hacia abajo. aquí el track que indicamos como moderado por el fresco vadeo del río Serrano.

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