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	<title>Historias en blanco y negro del Canal de Castilla archivos - Durius Aquæ</title>
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	<description>de acá para allá, por las aguas del Duero</description>
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	<title>Historias en blanco y negro del Canal de Castilla archivos - Durius Aquæ</title>
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		<title>Historias en blanco y negro Canal: Prisioneros en el Canal.</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 May 2022 06:22:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arroyo del Prado]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Después del viaje buscando al gigante de 20 pies encontramos en las obras del Canal de Castilla a los grupos de prisioneros que lo terminaron según el libro Spain Revisited de Alexander Mackenzie</p>
<p>La entrada <a href="https://duriusaquae.com/prisioneros-canal-de-castilla/">Historias en blanco y negro Canal: Prisioneros en el Canal.</a> aparece primero en <a href="https://duriusaquae.com">Durius Aquæ</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Dejo Cigales después de mi extraña visita acompañando en el tiempo a nuestro viajero Alexander Mackenzie.<a href="https://duriusaquae.com/blanco-y-negro-del-canal-de-castilla-el-gigante-de-cigales/"> Habíamos rememorado la historia del aquel supuesto gigante de 20 pies que lo llevó hasta allí</a> y ahora dejamos la localidad para regresar hasta Valladolid por la fresca sirga del Canal.</p>
<p>Salgo, cuesta abajo, entre viñas. Es el anchuroso valle del Pisuerga, antes de llegar al río cruzo el Canal y me entretengo en el frondoso paraje de la fuente de Santa Cruz que con su buen chorrillo nutre una charca.</p>
<p>Aquí el Canal lleva una traza complicada, primero salva al<em> arroyo del Prado</em> mediante un acueducto y después busca hueco en la ladera que cae hacia el río casi veinte metros por encima del mismo.</p>
<figure id="attachment_7394" aria-describedby="caption-attachment-7394" style="width: 1100px" class="wp-caption aligncenter"><a class="Canal de Castilla en Valladolid, Castilla y León" href="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/05/canalypuente.jpg" data-rel="lightbox-gallery-0" data-rl_title="" data-rl_caption=""><img fetchpriority="high" decoding="async" class="Canal de Castilla en Valladolid wp-image-7394 size-full" title="" src="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/05/canalypuente.jpg" alt="Canal de Castilla en Valladolid" width="1100" height="733" srcset="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/05/canalypuente.jpg 1100w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/05/canalypuente-550x367.jpg 550w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/05/canalypuente-768x512.jpg 768w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/05/canalypuente-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7394" class="wp-caption-text">Canal de Castilla bajo el nudo de la VA 30</figcaption></figure>
<p>Imaginamos que fue por aquí donde nuestro viajero apareció en el momento en el que se estaba cavando la caja del Canal de Castilla en aquella primavera de 1834 por aquellas cuerdas de prisioneros de las que nos da testimonio.</p>
<p>Alexander Mackenzie en su libro <em>Spain Revisited (vol. II)</em>, nos hace un repaso de la historia del Canal hasta el momento y sus vicisitudes con algunas imprecisiones que no desmerecen sus apuntes. También opina sobre política y compara el espíritu emprendedor americano con la decadencia en que se encuentra nuestro país; opiniones que le debieron de traer algún quebradero de cabeza.</p>
<h6>Finalmente se encuentra con los prisioneros trabajando en la caja del Canal</h6>
<p>… <i>Después de montar durante un rato a lo largo del canal, llegue a un punto en el que un gran número de presos estaban excavando la ribera del Pisuerga, el trabajo se estaba realizando de la mejor manera, haciendo este gran esfuerzo para asegurar su firmeza y durabilidad. El lecho del canal me pareció a mi que tenía una profundidad y anchura innecesarias aunque no llegaba a la que se observaba en el Canal de Aragón. Los españoles tienen un gusto por la grandeza y duración de sus obras públicas lo cual les favorece a este respecto con la ligereza y temporalidad de las nuestras.</i></p>
<p>&nbsp;</p>
<figure id="attachment_7395" aria-describedby="caption-attachment-7395" style="width: 910px" class="wp-caption aligncenter"><a class="Dársena del Canal, Valladolid, Castilla y León" href="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/05/darsena.jpg" data-rel="lightbox-gallery-0" data-rl_title="Canal de Castilla, dársena vacía" data-rl_caption=""><img decoding="async" class="Dársena del Canal wp-image-7395 size-full" title="Canal de Castilla, dársena vacía" src="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/05/darsena.jpg" alt="Dársena del Canal" width="910" height="493" srcset="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/05/darsena.jpg 910w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/05/darsena-550x298.jpg 550w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/05/darsena-768x416.jpg 768w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/05/darsena-300x163.jpg 300w" sizes="(max-width: 910px) 100vw, 910px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7395" class="wp-caption-text">Dársena de Valladolid en el Canal de Castilla. Vaciada para limpieza</figcaption></figure>
<p><i>Sin embargo, nosotros tenemos nuestras ventajas; nosotros ejecutamos mientras que ellos hablan; nosotros completamos mientras que ellos comienzan. Con una población algo superior a la suya, y muchísimo más dispersa, …. nosotros comenzamos y terminamos quince trabajos, mientras que ellos se auto glorifican por el comienzo de uno&#8230;</i></p>
<h6>Después de este autobombo,</h6>
<p>del que quizás no le falte algo de razón, nos cuenta algunos detalles de su encuentro con los presos.</p>
<p>… <i>Los pobres hombres empleados aquí están vestidos con andrajos y en una gran miseria. Algunos se encargan de preparar la comida en grandes ollas y otros de la imprescindible labor de afeitar a los demás. En algunos lugares hay cuevas y oquedades excavadas en las laderas próximas al canal para refugio del sol y la lluvia en sus horas de asueto.</i></p>
<p><i>Estos delincuentes no reciben más que 10 céntimos a diario, con los que tienen que vestirse y alimentarse además de proveerse del lujo del tabaco, del cual bajo ningún concepto se privan. Una pequeña miseria que además se ve reducida por la corrupción de los oficiales que tienen el monopolio de satisfacer sus deseos extorsionándoles grandes sumas hasta exprimirles la sangre&#8230;</i></p>
<p><i>Según pasaba por la orilla del Canal por encima de ellos, algunos se acercaban a mi extendiendo sus sombreros pidiéndome algunos cigarros o dinero para comprarlos. De forma educada, no servil. Con el tono en el que la miseria te envalentona…</i></p>
<p><i>Sobre un promontorio, observando el área de trabajo, se encontraban apostados un grupo de soldados. Solamente un centinela vigilaba por la orilla mientras que los demás, después de apilar sus mosquetones, jugaban a las cartas o sesteaban al sol.</i></p>
<p>Después se nos pierde en opiniones subjetivas sobre los motivos de las condenas de estos prisioneros del Canal&#8230;</p>
<h6>El Canal llegó a Valladolid</h6>
<p>y durante un siglo sirvió como medio de transporte. Hoy conserva su función de regadío y las cuerdas que lo recorren ya no son de presos sino de paseantes, de ciclistas, de pescadores. Cunachos y legonas, rudas herramientas, se cambiaron por cañas de pescar, bicicletas, bastones y cualquier elemento de ocio a la sombra de sus alamedas.</p>
<figure id="attachment_7399" aria-describedby="caption-attachment-7399" style="width: 1100px" class="wp-caption aligncenter"><a class="Durius Aquae: río Pisuerga por Valladolid, Castilla y León" href="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/05/tardepisuerga.jpg" data-rel="lightbox-gallery-0" data-rl_title="" data-rl_caption=""><img decoding="async" class="Durius Aquae: río Pisuerga por Valladolid wp-image-7399 size-full" title="" src="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/05/tardepisuerga.jpg" alt="Atardecer en el Pisuerga" width="1100" height="733" srcset="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/05/tardepisuerga.jpg 1100w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/05/tardepisuerga-550x367.jpg 550w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/05/tardepisuerga-768x512.jpg 768w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/05/tardepisuerga-300x200.jpg 300w" sizes="(max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7399" class="wp-caption-text">Atardecer en el Pisuerga</figcaption></figure>
<p>Alexander Mackenzie seguramente regresó en su viejo caballo de alquiler por alguna de las cañadas que se dirigían hacia el Puente Mayor. No conoció las esclusas 41 y 42, probablemente en obras. Regresó a Valladolid donde después de recorrer de nuevo lo que más le gustó de la ciudad: las hermosísimas y animadas riberas del Pisuerga y alguna otra aventura siguió viaje hacia Burgos.</p>
<p>Yo también regreso a la ciudad. Ahora la dársena esta vacía. Toca limpiar el lugar el lugar donde terminaron de cavar los prisioneros del Canal que hasta aquí llegaron ya que muchos murieron por enfermedades o desertaron. El Pisuerga <a href="https://duriusaquae.com/valladolid-paseo-pisuerga-algunos-recuerdos/">sigue hermoso, quizás algo maquillado por sus aguas recrecidas, por sus parques y su playa</a> y por supuesto sigue siendo el magnífico lugar de encuentro y flirteo que ya llamó la atención de Mackenzie hace casi dos siglos.</p>
<p><a  href="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/05/finalvineta.jpg" data-rel="lightbox-gallery-0" data-rl_title="" data-rl_caption="" title=""><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-7396 size-medium" src="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/05/finalvineta-280x300.jpg" alt="" width="280" height="300" srcset="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/05/finalvineta-280x300.jpg 280w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/05/finalvineta-513x550.jpg 513w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/05/finalvineta.jpg 670w" sizes="auto, (max-width: 280px) 100vw, 280px" /></a></p>
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		<title>Historias en blanco y negro del canal de Castilla: El gigante de Cigales</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 08 Mar 2022 12:01:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A veces, cuando rodamos por caminos muy conocidos recurrimos al tiempo y a la imaginación para viajar por paisajes diferentes. Aquí rememoramos parte del viaje de Alexander Mackenzie en busca de un supuesto gigante que apareció en Cigales durante la excavación del canal de Castilla</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>El ambiente, ya vernal, en los campos me hacen desperezar y tomar de nuevo la bicicleta. Cruzo Valladolid junto al Pisuerga y llego al Puente Mayor. De forma mecánica salgo de la ciudad y me encaramo a los Torozos hacia Cigales. Mientras ruedo por caminos conocidos salpicados de almendros con almendrucos y viñas dormidas se me vienen a la cabeza las historias que nos contó aquel joven viajero americano que hace casi doscientos años recorrió estos parajes.</p>
<p>Alexander S. Mackenzie ( 1803-1848), fue un escritor y oficial de la armada americana que en 1834 viajaba ocioso por España a la espera de un destino en la Marina. En su libro <em>Spain Revisited</em> nos cuenta como llegó a Valladolid en la diligencia desde Salamanca describiendo paisajes y pueblos. Cruzó el Duero en Tordesillas entre el estruendo de las aceñas moliendo grano y el Pisuerga después, en Simancas, por su hermoso puente hasta llegar a Valladolid donde entró ya impresionado por la visión del cetrino brazo derecho de un ajusticiado, clavado a un poste alto y con una daga en la mano en actitud desafiante para escarmiento de los que lo vieren.</p>
<figure id="attachment_7375" aria-describedby="caption-attachment-7375" style="width: 168px" class="wp-caption aligncenter"><a class="Alexander S. Mackenzie" href="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/03/alex.png" data-rel="lightbox-gallery-0" data-rl_title="" data-rl_caption=""><img loading="lazy" decoding="async" class="Alexander S. Mackenzie wp-image-7375 size-full" title="" src="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/03/alex.png" alt="Alexander S. Mackenzie" width="168" height="236" /></a><figcaption id="caption-attachment-7375" class="wp-caption-text"><strong>Alexander S. Mackenzie</strong> (wikipedia)</figcaption></figure>
<p>Durante su estancia previa en Madrid —nos cuenta— había visto una nota en la <em>Gaceta de Madrid</em> que informaba de que en las excavaciones que se estaban ejecutando en Cigales para la construcción del Canal de Castilla  había aparecido el esqueleto de un gigante de unos veinte pies. Por aquellas fechas el asunto era motivo de actualidad en las tertulias madrileñas y al joven Alexander su espíritu viajero y cierta curiosidad le impulsaron a visitar el lugar.</p>
<p>Tras alojarse y describirnos la ciudad, sus gentes, costumbres y monumentos, alquiló un viejo caballo, flojo de resuello, y se puso en marcha. Cruzo el Puente Mayor, después el Berrocal y allí tomo el camino de <em>Sigales</em> (sic). Con la vista en las torres de su iglesia; no había perdida.</p>
<p>Durante su ruta alcanzó a un grupo de mujeres que volvían del mercado en Valladolid a lomos de sus asnos, tras saludarlas con cortesía, adaptó su paso al de ellas y les preguntó por el gigante. Todas habían oído hablar de ello pero ninguna lo había visto.</p>
<p>La extraña caravana llegó al pueblo que por aquel entonces había conseguido cierta celebridad en toda España. Tras admirar su imponente iglesia de Santiago llegó a la posada y allí, abriéndose paso entre campesinos, niños y hasta gatos, se apañó para dejar a su caballo atendido en la cuadra.</p>
<figure id="attachment_7372" aria-describedby="caption-attachment-7372" style="width: 1100px" class="wp-caption aligncenter"><a class="Viña en Cigales. Valladolid, Castilla y León" href="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/03/vina.jpg" data-rel="lightbox-gallery-0" data-rl_title="" data-rl_caption=""><img loading="lazy" decoding="async" class="Viña en Cigales. Valladolid wp-image-7372 size-full" title="" src="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/03/vina.jpg" alt="Viña en Cigales. Valladolid" width="1100" height="733" srcset="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/03/vina.jpg 1100w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/03/vina-550x367.jpg 550w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/03/vina-768x512.jpg 768w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/03/vina-300x200.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7372" class="wp-caption-text"><span style="color: #000000;"><strong>Majuelo en Cigales</strong></span></figcaption></figure>
<p>Preguntó por el dueño y al instante apareció una persona baja, recia y fuerte que mostraba en su rostro una mezcla de curiosidad y astucia. Le comunicó inmediatamente <span style="color: #000000;">el objeto de su visita con el ruego de que llevara hasta la presencia del director de las obras. Según nos cuenta, el posadero tenía su propia manera de hacer las cosas, la cual consistió en llevarle hasta el cobertizo donde vivían los presos con quienes se sentía más cómodo para preguntar por aquel raro encargo.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">A Alexander le resultó divertida la forma en la que aquel posadero abordó a un negro rufián con un grillete más grande que el de cualquiera de sus compañeros por lo que dedujo que era un violento asesino.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">     —<em> ¡He! ¿Cómo estás?</em></span></p>
<p><em><span style="color: #000000;">     — Su humilde servidor</span></em></p>
<p><em><span style="color: #000000;">     — Este caballero ha venido para ver esa cosa…</span></em></p>
<p><span style="color: #000000;">El tabernero mostró cierta indisposición a nombrar “la cosa” lo cual ya le demostró lo que aquel hombre creía en ella. Estaba ya claro que había pocas posibilidades de encontrar vestigio alguno de un gigante cuando alguien tan cerca del lugar de la aparición no sabía si creerlo o no.</span></p>
<p><span style="color: #000000;">     —Sí, esa cosa que desenterraron el otro día. ¡El gigante!</span></p>
<p><span style="color: #000000;">Aquel rufián contestó al instante que todo lo que sabía del asunto era que algunas piedras, las cuales alguien con conocimiento afirmó que eran huesos, habían sido desenterradas unos días antes y que se habían depositado en la casa del Director. Se alejaron del lugar no sin antes dejar algunas monedas al convicto para tabaco cuando fueron abordados por el médico del pueblo. Un individuo, según nos describe, de unos cincuenta años, enjuto y de mirada cadavérica, que al enterarse del motivo de la visita inmediatamente se ofreció a llevarlo hasta lo que andaba buscando.</span></p>
<p style="padding-left: 40px;"><em><span style="color: #000000;">“Llegamos hasta la casa en cuestión y subimos a su piso superior. Entramos en una habitación donde unas mujeres estaban cosiendo y después de disculparnos por la intrusión nos dirigimos a presentar nuestros respetos al gigante»</span></em></p>
<p><span style="color: #000000;">A un lado de la habitación estaba depositada una enorme piedra redonda entre otras alargadas; aquello se suponía que era el cráneo del gigante de veinte pies y los restos de su esqueleto.</span></p>
<figure id="attachment_7373" aria-describedby="caption-attachment-7373" style="width: 1100px" class="wp-caption aligncenter"><a class="Panorámica de Cigales, Valladolid, Castilla y León" href="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/03/vistacigales.jpg" data-rel="lightbox-gallery-0" data-rl_title="" data-rl_caption=""><img loading="lazy" decoding="async" class="Panorámica de Cigales, Valladolid wp-image-7373 size-full" title="" src="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/03/vistacigales.jpg" alt="Panorámica de Cigales, Valladolid" width="1100" height="633" srcset="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/03/vistacigales.jpg 1100w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/03/vistacigales-550x317.jpg 550w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/03/vistacigales-768x442.jpg 768w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/03/vistacigales-300x173.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7373" class="wp-caption-text">Uno de los caminos a Cigales</figcaption></figure>
<p><span style="color: #000000;"> Nuestro viajero describe al médico como pequeño, con aire de alquimista de siglos pasados y que se sintió algo frustrado al comprobar que Alexander no era un experto en materia de gigantes. Nos dice que la impresión que tenía era que estaba lanzando «<em>perlas a los cerdos</em>«. El había puesto en conocimiento de un erudito de Valladolid sus sencillas averiguaciones en base a la forma del pedrusco redondo y la distancia a la que se habían encontrado el resto de los “huesos”, eso sí: muy bien escritas y con adornos en latín. De esta forma debió trascender la noticia de la que jamás se volvió a dar cuenta pero que a punto estuvo de hacer de Cigales un pueblo más famoso que El Toboso (comparación que hace el mismo Alexander en su relato).</span></p>
<p>Hay que decir que ante la ausencia de rocas en las terrazas del Pisuerga por esa zona debió de sorprender la aparición de estas al excavar, con un poco de imaginación y el deseo de conocer la historia de los gigantes que pudieron haber vivido en Cigales, el bulo o <em>fake new,</em> que dicen ahora, estaba servido.</p>
<p><span style="color: #000000;">Mientras recorro el pueblo con mi bicicleta tomando alguna fotografía no dejo de pensar en la ingenuidad de aquellas gentes sencillas y el cambio en sus rutinas que debió suponer la construcción del canal. El libro es muy interesante y entretenido, solamente lo he encontrado en inglés y aquí modestamente os transcribo lo que entendí.</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><a href="https://duriusaquae.com/prisioneros-en-el-canal-de-castilla/"> En la próxima entrada</a> regresaremos por el canal comentando a la vez lo que Mackenzie nos contó sobre la vida de los prisioneros y alguna de sus arriesgadas opiniones al respecto.</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<figure id="attachment_7370" aria-describedby="caption-attachment-7370" style="width: 187px" class="wp-caption aligncenter"><a  href="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/03/gignatillo.png" data-rel="lightbox-gallery-0" data-rl_title="" data-rl_caption="" title=""><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-7370 size-medium" src="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/03/gignatillo-187x300.png" alt="" width="187" height="300" srcset="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/03/gignatillo-187x300.png 187w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/03/gignatillo-342x550.png 342w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2022/03/gignatillo.png 390w" sizes="auto, (max-width: 187px) 100vw, 187px" /></a><figcaption id="caption-attachment-7370" class="wp-caption-text">Al final&#8230; ¡nos quedamos sin gigante de Cigales!      (imagen de las redes)</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://duriusaquae.com/blanco-y-negro-del-canal-de-castilla-el-gigante-de-cigales/">Historias en blanco y negro del canal de Castilla: El gigante de Cigales</a> aparece primero en <a href="https://duriusaquae.com">Durius Aquæ</a>.</p>
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		<title>Historias en blanco y negro del Canal de Castilla: El barquero y la lavandera</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 12 Feb 2021 17:59:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Historias en blanco y negro del Canal de Castilla]]></category>
		<category><![CDATA[barcaza]]></category>
		<category><![CDATA[barquero]]></category>
		<category><![CDATA[Canal de Castilla]]></category>
		<category><![CDATA[Emiliano Hinojal]]></category>
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		<category><![CDATA[lavandera]]></category>
		<category><![CDATA[último barquero]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una historia olvidada de barqueros y lavanderas del Canal de Castilla basada en un hecho real que nos contó Emiliano Hinojal, "El Último Barquero"</p>
<p>La entrada <a href="https://duriusaquae.com/historias-del-canal-de-castilla-el-barquero-y-la-lavandera/">Historias en blanco y negro del Canal de Castilla: El barquero y la lavandera</a> aparece primero en <a href="https://duriusaquae.com">Durius Aquæ</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<h6>Os presentamos este relato en recuerdo y modesto homenaje al «último barquero» del Canal de Castilla:<a href="https://diariodevalladolid.elmundo.es/articulo/unhombreunamujer/darsenas-canal-tenian-estar-cuidadas-quiza-reconstruir-barca/20200320210419376507.html"> Emiliano Hinojal,</a> fallecido recientemente y del que guardamos un grato recuerdo y buena información. De hecho esta historia está basada en una curiosa anécdota que él mismo nos relató. Descansa en paz Barquero</h6>
<figure id="attachment_6312" aria-describedby="caption-attachment-6312" style="width: 1100px" class="wp-caption aligncenter"><a class="Canal de Castilla, dársena de Valladolid" href="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/03_grua.jpg" data-rel="lightbox-gallery-0" data-rl_title="Canal de Castilla, dársena de Valladolid, barquero" data-rl_caption=""><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6312 size-full" title="Canal de Castilla, dársena de Valladolid, barquero" src="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/03_grua.jpg" alt="Canal de Castilla, dársena de Valladolid" width="1100" height="825" srcset="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/03_grua.jpg 1100w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/03_grua-550x413.jpg 550w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/03_grua-768x576.jpg 768w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/03_grua-300x225.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6312" class="wp-caption-text"><strong>Vieja grúa en el Canal de Castilla</strong></figcaption></figure>
<p>Canal de Castilla, 195&#8230; «de barqueros y lavanderas»</p>
<p>Ramón sujetaba con destreza la caña del timón de aquella barca gris y encarnada de cincuenta toneladas. Tenía ya 16 años y tan solo hacía unos meses que estaba a cargo de la embarcación. Su figura, con la boina bien asentada, era erguida y orgullosa pero con la juvenil flexibilidad necesaria para acompasar, sin esfuerzo, su energía al timón. Más adelante, en el camino de sirga, Juan, su joven acemilero, conducía tres mulas canal abajo, hacia Rioseco.</p>
<p>Ramón ya había advertido a Juan de la importancia de llevar el paso sostenido, evitando tirones y otras brusquedades innecesarias; pero el joven, aunque ya tenía catorce años, carecía de la constancia y de la responsabilidad necesarias para guiar correctamente a las bestias. Ramón estaba preocupado, no podía relajarse un momento y lo que menos le agradaba: tendría que comentar este asunto al capataz.</p>
<figure id="attachment_6311" aria-describedby="caption-attachment-6311" style="width: 1000px" class="wp-caption aligncenter"><a class="Durius Aquae: Canal de Castilla en Fuentes de Nava" href="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/02_fuentes.jpg" data-rel="lightbox-gallery-0" data-rl_title="Fuentes de Nava, Palencia, barquero" data-rl_caption=""><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6311 size-full" title="Fuentes de Nava, Palencia, barquero" src="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/02_fuentes.jpg" alt="Fuentes de Nava, Palencia" width="1000" height="562" srcset="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/02_fuentes.jpg 1000w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/02_fuentes-550x309.jpg 550w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/02_fuentes-768x432.jpg 768w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/02_fuentes-300x169.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6311" class="wp-caption-text"><strong>Canal de Castilla en Fuentes de Nava</strong></figcaption></figure>
<p>La mañana de primavera era agradablemente fresca; suavemente las choperas de los bancales se movían rutilantes hacia él a medida que avanzaban hacia la esclusa. Poco antes una buena tremolina de mujeres alineadas junto al vaso del Canal hacían su colada.</p>
<p>La situación era habitual pero tenía su contrapunto. Por un lado había que espabilar; la barca y su evolución eran lo primero. Ellas lo sabían y al acercarse el mulero se apartaban prudentemente hasta que la tensa sirga pasaba sobre sus tajas y barreñones. Por el otro, la situación a veces resultaba bochornosa; un alboroto de mujeres disparando lindezas al paso del joven barquero de turno que, concentrado en sus maniobras, no podía esconderse. Eso sí, cuando la barca pasaba sin sobresaltos, llegaban las réplicas de barquero y mozo y todo era una fiesta.</p>
<p>María era novata entre las lavanderas y tomaba su trabajo con energía e ilusión. Joven y lozana en su adolescencia había encontrado la manera, lavando ropa de otras familias del lugar, de aportar algún recurso extra a su hogar. Cuando llegaba Juan con las acémilas se apartó con el resto de mujeres junto a unas zarzas. Allí quedó extasiada viendo acercarse la enorme barcaza mientras secaba sus manos heladas en su mandil.</p>
<p>El chiguito Juan, el mulero, iba distraído como de costumbre. Torpemente tropezó al pasar junto al lavadero; una mula se asustó cuando se sujetó con fuerza al ronzal para no caer y todos perdieron el paso. Así la sirga se destensó al pasar junto a los puestos arrastrando prendas, asperones y demás enseres. La joven María trato de poner a salvo su ropa ya limpia y escurrida pero al acercarse la cadena se tensó de nuevo haciéndola volar por los aires hasta caer en el centro del canal.</p>
<figure id="attachment_6309" aria-describedby="caption-attachment-6309" style="width: 1000px" class="wp-caption aligncenter"><a class="Canal de Castilla en Dueñas, esclusa 37" href="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/01_puente.jpg" data-rel="lightbox-gallery-0" data-rl_title="Dueñas, Palencia, barquero, lavandera" data-rl_caption=""><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-6309 size-full" title="Dueñas, Palencia, barquero, lavandera" src="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/01_puente.jpg" alt="Dueñas, Palencia, paso de barqueros" width="1000" height="667" srcset="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/01_puente.jpg 1000w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/01_puente-550x367.jpg 550w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/01_puente-768x512.jpg 768w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/01_puente-300x200.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6309" class="wp-caption-text"><strong>Canal de Castilla en Dueñas, esclusa 37</strong></figcaption></figure>
<p>María, nerviosa y aturdida, quedo flotando como un elegante nenúfar gracias a su larga falda en el centro de la ría. En la orilla un griterío histérico ponía coro a la dramática situación. Ramón, el barquero, al verla pasar flotando por el lado de babor, bloqueó rápidamente el timón, tomo un bichero y se lo acerco sin que ella, ahora presa del pánico, pudiera agarrarlo. Aún así la consiguió enganchar de la ropa y acercarla. Juan había detenido a las mulas y la barcaza se amorró junto al bancal con un golpe rotundo.</p>
<p>Entre el guirigay de las espectadoras Ramón acercó a María a la barca y trató de subirla tomándola las manos. El peso de la ropa empapada y los nervios de la joven no facilitaban la labor de rescate. Soltó el bichero y bajó hasta apoyarse en la pala del timón desde dónde, agarrándola por donde pudo, la elevó lo suficiente para que ella pudiera aferrarse al carel. La joven se tranquilizó en parte y Ramón la empujó hacia arriba elevándola otro paso y así, con algunos forcejeos, consiguió encaramar a la muchacha.</p>
<p>Ramón con gran agitación bajó al camarote y tomó una manta con la que cubrió a la joven que tiritaba. Afuera de la barca los gritos dramáticos se habían convertido en risas jocosas y chascarrillos.</p>
<p>&#8211; ¡Chiguito, toma este cabo y amarra a aquella estaca! voceó Ramón. Juan obedeció esta vez al punto.</p>
<p>Colocó la tabla para desembarcar y ayudó a incorporarse a la muchacha. Se miraron a la cara. María, se había quitado la pañoleta del pelo dejándola sobre el banco. Era muy hermosa a pesar de que su rostro estaba como la grana. Él debía de estarlo también y las bromas desde afuera eran ya insoportables. Aún así ambos insistieron un segundo más en la mirada hasta que finalmente Ramón la ayudó a bajar.</p>
<p>&#8211; ¿Estás bien? Preguntó.</p>
<p>&#8211; Sí&#8230;, si gracias. Ella musitó</p>
<p>Y María bajó de la barca aún chorreando agua entre sus ropas cuando el esclusero llegaba a la carrera para averiguar a que era debido el parón de la barca en medio de aquel vocerío. Enseguida la embarcación siguió su derrota sin daños de importancia y las mujeres arroparon a María que, temblorosa aún, miraba la figura de Ramón a contraluz alejarse de pie sobre la cubierta sujetando la caña del timón para embocar la esclusa.</p>
<figure id="attachment_6310" aria-describedby="caption-attachment-6310" style="width: 1000px" class="wp-caption aligncenter"><a class="Canal de Castilla en Requena de Campos, puente y arqueta" href="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/02_arquetarequena.jpg" data-rel="lightbox-gallery-0" data-rl_title="Canal de Castilla en Requena de Campos, barquero" data-rl_caption=""><img loading="lazy" decoding="async" class="Canal de Castilla en Requena de Campos wp-image-6310 size-full" title="Canal de Castilla en Requena de Campos, barquero" src="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/02_arquetarequena.jpg" alt="Canal de Castilla y el camino del barquero" width="1000" height="664" srcset="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/02_arquetarequena.jpg 1000w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/02_arquetarequena-550x365.jpg 550w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/02_arquetarequena-768x510.jpg 768w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/02_arquetarequena-300x199.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 1000px) 100vw, 1000px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6310" class="wp-caption-text"><strong>Canal de Castilla en Requena de Campos</strong></figcaption></figure>
<p>Navegaron en silencio algunas horas más y acabaron su jornada al atardecer; Juan había calentado el pucherillo.</p>
<p>&#8211; Esto está Ramón, cuando quieras cenamos.</p>
<p>&#8211; Vete comiendo chiguito, ahora subo.</p>
<p>El barquero no estaba para cenas. Ni siquiera había regañado a Juan y éste estaba agradecido y&#8230; sorprendido.</p>
<p>Ahora Ramón estaba ausente. Entre sus manos conservaba la húmeda pañoleta olvidada y su corazón rebotaba como el trote de un caballo. Se acurrucó en su camastro recordando despacio la secuencia de aquellos forcejeos. Recordó verla flotar gracias a su falda llena de aire y acercarla. Ver luego su preciosa cara desencajada y después asirla como pudo. Ahora no recordaba la tensión ni el peligro. Ahora sólo recordaba el cuerpo prieto de la muchacha, sus pechos firmes y sus hermosas piernas que había visto y tocado necesariamente al izarla. Finalmente se recreó en el rostro abrumado y agradecido de María cuando soltó su mano al desembarcar.</p>
<p>María tampoco tuvo paz aquel día, ¿o sí?. Tendría que soportar muchas bromas; y por supuesto, relavar la colada además de sus propias ropas. Pero al acostarse aquella noche se cubrió con la áspera manta abatanada de Ramón y su mente de nuevo le llevó hasta las verdosas y frías aguas del canal. Ahora, ya en calma, sin miedo y sin rubor. Disfrutaba de la presión de aquellos brazos correosos y fuertes del barquero, que no la recogían sino que la acariciaban; de aquellas manos que tiraban con firmeza de su cuerpo ahora entregado al agradable recuerdo de la noble mirada de Ramón cuando le preguntó si estaba bien.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En este enlace encontraréis otras <a href="https://duriusaquae.com/category/uncategorized/otras-historias/historias-en-blanco-y-negro-del-canal-de-castilla/">Historias en blanco y negro del Canal de Castilla</a></p>
<figure id="attachment_6313" aria-describedby="caption-attachment-6313" style="width: 300px" class="wp-caption aligncenter"><a class="Canal de Castilla, antiguos dibujos de las barcas, Fuentes de Nava, Palencia" href="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/05_graffiti.jpg" data-rel="lightbox-gallery-0" data-rl_title="Canal de Castilla, dibujos de las barcas, barquero" data-rl_caption=""><img loading="lazy" decoding="async" class="Canal de Castilla, antiguos dibujos de las barcas, Fuentes de Nava, Palencia wp-image-6313 size-medium" title="Canal de Castilla, dibujos de las barcas, barquero" src="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/05_graffiti-300x169.jpg" alt="Canal de Castilla, dibujos de las barcas probablemente realizados por barqueros" width="300" height="169" srcset="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/05_graffiti-300x169.jpg 300w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/05_graffiti-550x309.jpg 550w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/05_graffiti-768x432.jpg 768w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2021/02/05_graffiti.jpg 1000w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a><figcaption id="caption-attachment-6313" class="wp-caption-text">Canal de Castilla, antiguos dibujos de las barcas, Fuentes de Nava, Palencia (pinchar para ampliar)</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Historias en blanco y negro del Canal de Castilla: ¡Adiós República!</title>
		<link>https://duriusaquae.com/historias-en-blanco-y-negro-del-canal-de-castilla-adios-republica/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 15 May 2020 07:40:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Historias en blanco y negro del Canal de Castilla]]></category>
		<category><![CDATA[Canal de Castilla]]></category>
		<category><![CDATA[Fuensaldaña]]></category>
		<category><![CDATA[República]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>&#160; Los tres hombres habían madrugado aquella mañana de domingo del mayo de 1931. Habían quedado en reunirse en lo alto de la Maruquesa para caminar hasta Fuensaldaña y ayudar al pariente de uno de ellos en una bodega. Apenas amanecía cuando liaron el primer cigarrillo observando desde lo alto la rutilante línea del Canal...</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Los tres hombres habían madrugado aquella mañana de domingo del mayo de 1931. Habían quedado en reunirse en lo alto de la <em>Maruquesa</em> para caminar hasta Fuensaldaña y ayudar al pariente de uno de ellos en una bodega. Apenas amanecía cuando liaron el primer cigarrillo observando desde lo alto la rutilante línea del Canal de Castilla. Las barcas reposaban abarloadas en la dársena y en el edificio de dirección acababan de sustituir la bandera que siempre habían conocido por la nueva de la República, algo menos chillona y más colorida; pero sobre todo: esperanzadora.</p>
<figure id="attachment_5471" aria-describedby="caption-attachment-5471" style="width: 500px" class="wp-caption aligncenter"><a class="Dársena del Canal de Castilla (foto encontrada por la red)"  href="http://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/05/02_dársena.jpg" data-rel="lightbox-gallery-0" data-rl_title="Dársena de Valladolid" data-rl_caption=""><img loading="lazy" decoding="async" class="Dársena del Canal de Castilla (foto encontrada por la red) wp-image-5471" title="Dársena de Valladolid" src="http://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/05/02_dársena-300x230.jpg" alt="Dársena del Canal de Castilla (foto encontrada por la red)" width="500" height="383" /></a><figcaption id="caption-attachment-5471" class="wp-caption-text"><strong>Dársena del Canal de Castilla</strong> (foto encontrada por la red)</figcaption></figure>
<p>Entre risotadas y juramentos emprendieron el camino hacia el pueblo a casi una legua. Un camino que para el “Chimenea” y el “Queleque” iba a ser el último mientras que al “Sobas” lo traerian malherido.</p>
<p>Cuando llegaron al pueblo tocaban a primeras de la misa matutina. Se celebraba San Isidro y habría procesión más tarde. En la bodega ya los esperaban con un buen jarro de clarete. Después de algunos lavados, trasiegos y otras labores llegó el rato del almuerzo.</p>
<p>Abajo en el camino la procesión se acercaba. La imagen de Virgen del Rosario acompañada por la de San Isidro y buena parte del pueblo bendecían los campos y ellos, desde el pedestal que ofrecía la media ladera donde se asentaban las bodegas, comenzaron a lanzar infamias e insultos.</p>
<p>La procesión siguió entre la indignación contenida de las gentes del pueblo. Pero ellos ya se habían crecido e insistían a voces en que aquella virgen era una puta.</p>
<p>A la hora del vermú entre un festivo alboroto jugaron a la tanga y bebieron más vino. Desbarraron también de socialismo, de reformas y de amor libre. Proclamas ya escuchadas que no molestaban tanto como aburrían. Lo nuevo y sorprendente era aquel irrespetuoso e innecesario trato a los sentimientos del pueblo que se soliviantaba en silencio.</p>
<figure id="attachment_5469" aria-describedby="caption-attachment-5469" style="width: 500px" class="wp-caption aligncenter"><a class="Camino a Fuensaldaña" href="http://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/05/01_Fuensaldaña.jpg" data-rel="lightbox-gallery-0" data-rl_title="Vista de Fuensaldaña" data-rl_caption=""><img loading="lazy" decoding="async" class="Camino a Fuensaldaña wp-image-5469" title="Vista de Fuensaldaña" src="http://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/05/01_Fuensaldaña.jpg" alt="Camino a Fuensaldaña" width="500" height="358" srcset="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/05/01_Fuensaldaña.jpg 606w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/05/01_Fuensaldaña-550x394.jpg 550w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/05/01_Fuensaldaña-365x260.jpg 365w" sizes="auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5469" class="wp-caption-text"><strong>Camino a Fuensaldaña</strong> (foto encontrada por la red)</figcaption></figure>
<p>Los tres tuvieron la osadía de quedarse al baile de la tarde pero allí las distancias eran ya demasiado cortas. No había ya nadie capaz de evitar el choque con los jóvenes del lugar y allí mismo, dentro del estrecho salón, entre voces, amenazas y empellones uno de los forasteros sacó una pistola con la que realizó un disparo cuya bala detonó a la vez el resentimiento popular. Entre casi todos, a fuerza de golpes, navajas y garrotazos acabaron con la vida de dos de ellos y dejaron malherido al tercero que en algún portal pudo encontrar refugio.</p>
<p>Allí, en la plazuela polvorienta frente al atrio de la iglesia, entre gritos ahogados quedaron los dos cadáveres entre alpargatas sueltas, jirones de pana y pañuelos ensangrentados.</p>
<p>¡Que pronto habían dicho adiós a su República&#8230; y a su Mariana!</p>
<p>Después llegó el juicio y muchas presiones para la incipiente justicia de aquella joven República. Doce detenidos y un macro juicio con jurado que a pesar de las presiones no encontró motivaciones políticas ya que entre los detenidos estaban representadas todas las clases e ideologías. Al final pocas penas para los condenados que se convirtieron en pocos meses debido a su buena conducta, nulos antecedentes y cárceles atestadas.</p>
<p>El <em>Canal de Castilla</em> siguió con su trajín de barcas y mercancías. Por la carretera blanca habían bajado y subido los vecinos de Fuensaldaña durante todas sus vidas; algunos a trabajar al Canal, otros a vender o comprar al Val y en general a sus quehaceres. Burras, carretas, bicicletas se entremezclaban con el ambiente portuario en una simbiosis amable y natural de gentes humildes de boinas y pañuelos.</p>
<figure id="attachment_5470" aria-describedby="caption-attachment-5470" style="width: 550px" class="wp-caption aligncenter"><a class="Iglesia de San Cipriano, Fuensaldaña. Valladolid" href="http://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/05/01_Rosario.png" data-rel="lightbox-gallery-0" data-rl_title="Virgen del Rosario de Fuensaldaña" data-rl_caption=""><img loading="lazy" decoding="async" class="Iglesia de San Cipriano, Fuensaldaña. Valladolid wp-image-5470" title="Virgen del Rosario de Fuensaldaña" src="http://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/05/01_Rosario.png" alt="Durius Aquae: Estado actual de la Virgen del Rosario en la iglesia de San Cipriano" width="550" height="587" srcset="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/05/01_Rosario.png 972w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/05/01_Rosario-515x550.png 515w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/05/01_Rosario-768x820.png 768w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/05/01_Rosario-281x300.png 281w" sizes="auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5470" class="wp-caption-text"><strong>Estado actual de la Virgen del Rosario en la iglesia de San Cipriano</strong></figcaption></figure>
<p>Sin embargo, con este hecho desgraciado, durante una buena temporada los vecinos del pueblo tuvieron que llegar hasta Valladolid por la esclusa 42 en lugar de por la dársena para evitar las pedradas y amenazas de vecinos de la Maruquesa.</p>
<p>Y en el horizonte de las gentes moderadas, gentes de bien que acogían con ilusión una forma tan sencilla, lógica y justa de gobierno, aparecía un pánico deprimente al ver con nítida perspectiva la que se iba viniendo encima que no era otra que el triste adiós a aquella esperanzadora República cuando acababa de cumplir su primer mes.</p>
<figure id="attachment_5468" aria-describedby="caption-attachment-5468" style="width: 290px" class="wp-caption aligncenter"><a class="Ermita de la Virgen del Rosario, Fuensaldaña"  href="http://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/05/Ermita.jpg" data-rel="lightbox-gallery-0" data-rl_title="Fuensaldaña" data-rl_caption=""><img loading="lazy" decoding="async" class="Ermita de la Virgen del Rosario, Fuensaldaña wp-image-5468 size-full" title="Fuensaldaña" src="http://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/05/Ermita.jpg" alt="Ermita de la Virgen del Rosario, Fuensaldaña" width="290" height="238" /></a><figcaption id="caption-attachment-5468" class="wp-caption-text"><strong>La Ermita, hoy en día desaparecida</strong> (Foto encontrada en la red)</figcaption></figure>
<p>&nbsp;</p>
<h6>Otras historias en blanco y negro del Canal de Castilla</h6>
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		<title>Historias en blanco y negro del Canal de Castilla: Maldita lluvia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Mar 2020 11:54:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El Duero luctuoso]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Historias en blanco y negro del Canal de Castilla]]></category>
		<category><![CDATA[barcaza]]></category>
		<category><![CDATA[barquero]]></category>
		<category><![CDATA[Canal de Castilla]]></category>
		<category><![CDATA[historias]]></category>
		<category><![CDATA[Tierra de Campos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Comenzaba a pintear. Sobre las aguas del canal las ondas que formaban las goticas chocaban con cierto ritmo. Al principio no le importó. El joven Esteban había enganchado de nuevo las mulas tras remontar la esclusa. Su cuerpo adolescente estaba sudoroso por la caminata y el frescor del agua celeste acertó a equilibrar su temperatura....</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Comenzaba a pintear. Sobre las aguas del canal las ondas que formaban las goticas chocaban con cierto ritmo.</p>
<p>Al principio no le importó. El joven Esteban había enganchado de nuevo las mulas tras remontar la esclusa. Su cuerpo adolescente estaba sudoroso por la caminata y el frescor del agua celeste acertó a equilibrar su temperatura.</p>
<p style="padding-left: 40px;">&#8211; ¡Vamos!, tira chaval. Cuando oyó la voz de su barquero comenzó a caminar de nuevo al frente de las bestias.</p>
<p>Ante ellos se presentaba un largo y monótono tramo. Un tramo que probablemente sería el último de la jornada; había escuchado arriba en la esclusa a su patrón comentar con el esclusero que probablemente y dada la carga, trataría de llegar hasta la siguiente y hacer allí la noche.</p>
<p>El tiro iba firme y sostenido por un par de mulas serias y con experiencia. La lluvia se animaba y tras suyo observó como por las frentes de los animales ya escurrían regueros de agua. Más atrás, en la barca, el patrón había desaparecido mientras que un espeso humo negro salía por la pequeña chimenea de la embarcación. Subía, corregía el rumbo y bajaba&#8230; Parecía que hoy tenía prisa por preparar la cena.</p>
<p>Esteban ya había realizado algunas subidas y bajadas por el Canal en otras embarcaciones —con otros barqueros—, además era hijo y nieto de barquero. Él sabía que en aquellas ocasiones, salvo fuerza mayor, el barquero daría el alto para que, tras asegurar los tiros, el mulero se cobijara junto a él en el pequeño camarote hasta escampar. Y esa era la orden que esperaba. Pero sabía también que este barquero era brusco, tozudo y prepotente sin que hasta el momento hubieran encontrado un punto de complicidad mutua en su labor.</p>
<p><a  href="http://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/03/canalylluvia.jpg" data-rel="lightbox-gallery-0" data-rl_title="Canal de Castilla" data-rl_caption="" title="Canal de Castilla"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-5298" src="http://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/03/canalylluvia.jpg" alt="" width="1100" height="734" srcset="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/03/canalylluvia.jpg 1100w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/03/canalylluvia-550x367.jpg 550w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/03/canalylluvia-768x512.jpg 768w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/03/canalylluvia-300x200.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 1100px) 100vw, 1100px" /></a></p>
<p>Llovía más y más, y del color del cielo no era de esperar cambios. Se ajustó la boina para ver mejor al frente y siguió caminando.</p>
<p>No acertaba a explicarse la actitud de su patrón. Miró de nuevo hacia atrás y observó como en silencio y bajo un capote dirigía la barca. De nuevo miró hacia adelante. Su amor propio le impedía protestar o exigir.</p>
<p>Se había levantado un vientecillo matacabras y se quedaba frío. Apenas sentía su mano aterida que tiraba del ronzal  y en sus pies las alpargatas de esparto, caladas y llenas de lodo, ya no le sostenían bien su cuerpo</p>
<p>Sobre el Canal seguía la lluvia persistente.</p>
<p>Esteban tosía y caminaba sobre barros resbaladizos delante de dos mulas que también iban cansinas dando algún trompicón. Una esperpéntica y empapada reata.</p>
<p>Seguía lloviendo y Esteban ya no vio que tras otra legua caminada aparecía el apartadero de la nueva esclusa. Tampoco pudo escuchar a su patrón cuando le voceó: “¡Alto!, ¡para coño!”. Este tuvo que bajarse de la barca y sujetar a los animales.</p>
<p style="padding-left: 40px;">&#8211; Anda, entra mamón, ahí queda algo de sopa. Ya encierro yo a las mulas y aseguro la barca. Yo me acerco al pueblo. Dicen que hay baile… si no lo ha jodido esta puta lluvia.</p>
<p>Esteban subió a la barca con dificultad. Se quitó lo que pudo y se tapó con lo que había. Junto a la cocinilla caliente tomó su ración templada y, tiritando, se acurrucó en su camastro con el pensamiento vacío. Allí durmió un último sueño que empalmó con el más profundo de la muerte.</p>
<p>Afuera escampaba cuando la luz abandonaba el lugar. Más allá, en la verbena, se escuchaba como en sordina el alegre compás de un pasodoble.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="http://duriusaquae.com/historias-blanco-negro-del-canal-de-castilla-las-bestias-y-el-nino/">Y aquí, otra historia en blanco y negro del canal</a></p>
<p>&nbsp;</p>
<figure id="attachment_5299" aria-describedby="caption-attachment-5299" style="width: 297px" class="wp-caption aligncenter"><a class="Durius Aquae: Tierra de Campos, Villarramiel"  href="http://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/03/final.jpg" data-rel="lightbox-gallery-0" data-rl_title="Dulzaineros en Villarramiel" data-rl_caption=""><img loading="lazy" decoding="async" class="Durius Aquae: Tierra de Campos wp-image-5299 size-medium" title="Dulzaineros en Villarramiel" src="http://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/03/final-297x300.jpg" alt="Tamboriles y dulzaina en Tierra de Campos" width="297" height="300" srcset="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/03/final-297x300.jpg 297w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/03/final-544x550.jpg 544w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/03/final-768x776.jpg 768w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/03/final-1088x1100.jpg 1088w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/03/final-50x50.jpg 50w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/03/final.jpg 1092w" sizes="auto, (max-width: 297px) 100vw, 297px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5299" class="wp-caption-text">Tambores y dulzaina en Tierra de Campos</figcaption></figure>
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		<title>Historias en blanco y negro del Canal de Castilla: La mala bestia y el niño</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 Jan 2020 08:42:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[General]]></category>
		<category><![CDATA[Historias en blanco y negro del Canal de Castilla]]></category>
		<category><![CDATA[Otras Historias]]></category>
		<category><![CDATA[Canal de Castilla]]></category>
		<category><![CDATA[Esclusa 42]]></category>
		<category><![CDATA[Fuensaldaña]]></category>
		<category><![CDATA[Torozos]]></category>
		<category><![CDATA[Valladolid]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Era temprano y hacía fresco pero Luis estaba ya jugando en la fuente de la plaza entre barro, gallinas y avispas que se desperezaban. Ese día no había escuela y pronto llegarían más críos que no tuvieran que ayudar en sus casas. Su padre hacía tiempo que desapareció por el camino a los páramos con...</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>Era temprano y hacía fresco pero Luis estaba ya jugando en la fuente de la plaza entre barro, gallinas y avispas que se desperezaban. Ese día no había escuela y pronto llegarían más críos que no tuvieran que ayudar en sus casas. Su padre hacía tiempo que desapareció por el camino a los páramos con la burra y la legona al hombro. Su madre, con más pequeños en la casa, no lo vería hasta que el hambre apretara más, que hacerlo ya lo hacía.</p>
<p>Ya tenía once años y era raro que esos días su padre no lo llevara con él a trabajar. Lejos de tomárselo como una ofensa disfrutaba de su ocio. Había hecho ya un par de vendimias como covanillero y el último verano se lo paso sobre un trillo arreando a los machos. Ya odiaba el campo; sus infantiles fantasías no encajaban en aquella miserable vida rural. Y sí con la de los soldados que deambulaban por el pueblo en aquellos años de guerra.</p>
<p>Se apartó del caño cuando llegaron a abrevar media docena de vacas en su camino hacia el prado. Al hacerlo oyó desde el fondo de la plaza una voz firme que lo llamaba.</p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>&#8211; Luis, ven acá.</em></p>
<p>Vio sin sorpresa que era don Diosdado, un viejo del que sentía temor y respeto y al que jamás se hubiera acercado. No muchos años después comprendería que era uno de los caciques del pueblo y lo que ello significaba.</p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>&#8211; Ven chaval, voceó</em></p>
<p><em>Luis</em> miró hacia su casa y vio como su madre se asomó levemente apartando la cortina y cerrándola inmediatamente. Él se acercó al viejo.</p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>&#8211; Ven acá granuja, que hoy te vas a ganar un pan. No os vendrá mal, muertos de hambre. Coge este mulo y llevas este saco<a href="https://www.canalpatrimonio.com/patrimonio-duero-esclusas-41-42-del-ramal-sur-del-canal-de-castilla-valladolid/"> a la 42</a>, en el Canal. Le dices al molinero que mañana mando a alguien a por la harina. Me traes el recibo. ¿Te enteras?</em><em> Pues ale y ojo… no prepares alguna laborada.</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>&#8211; ¿Un recibo señor? Replicó Luis</em></p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>&#8211; Si, un papel. Te lo darán en el molino.</em></p>
<p>Su corazón latía acelerado pero no tuvo fuerzas ni para abrir la boca de nuevo. Su firmeza, su autoridad… y el nulo estatus de su familia obrera. Había que tirar y aguantar ….</p>
<p>Tomo el mulo del ronzal con cierta precaución pensando en el camino que debía de tomar hacia el Canal de Castilla. justo el contrario del que había tomado su padre. No se podía estar más solo.</p>
<figure id="attachment_5114" aria-describedby="caption-attachment-5114" style="width: 640px" class="wp-caption aligncenter"><a  href="http://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/01/02_canal-de-castilla.jpg" data-rel="lightbox-gallery-0" data-rl_title="Canal de Castilla, Puente de la 42" data-rl_caption="" title="Canal de Castilla, Puente de la 42"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5114 size-large" src="http://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/01/02_canal-de-castilla-1100x733.jpg" alt="" width="640" height="426" srcset="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/01/02_canal-de-castilla.jpg 1100w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/01/02_canal-de-castilla-550x367.jpg 550w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/01/02_canal-de-castilla-768x512.jpg 768w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/01/02_canal-de-castilla-300x200.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5114" class="wp-caption-text">Puente sobre el Canal de Castilla en la esclusa 42</figcaption></figure>
<p>Comenzaron el mulo y él a caminar mirándose de reojo, como tomándose la medida. El saco parecía bien apañado pero de cuando en cuando el mulo se agachaba a mordisquear las incipientes amagarzas de las cunetas, entonces la carga se desestabilizaba inquietantemente. Tiraba del ronzal pero a esas alturas el animal ya se había dado cuenta de la escasa energía que llevaba en su contra y se paraba a placer cuando le apetecía a ramonear el verde.</p>
<p>Algo tenía que hacer, la 42 estaba a una legua y había que volver… y sin comer.</p>
<p>Luis tiraba del ronzal, cada vez un poco más fuerte. Así consiguió avanzar camino abajo pero sin evitar la querencia del animal. En uno de los tirones el mulo dio un corcoveo soltándose el cabestro y dejando al crío con el bozal de la mano y el animal suelto trotando hacia el arroyo. Presa del pánico Luis ya solamente pensaba en algo así como el final de sus días. Algo así nunca se perdonaba ni en su pueblo ni en cualquier otro y menos a los pobres.</p>
<p>El mulo buscando el verde se acercó al arroyo. Tras unas obras recientes estaba convertido en una profunda zanja y al fondo resbaló el animal, eso sí y ¡menos mal!: mirando hacia la 42.</p>
<p>Tras mucho y penoso trabajo, aprovechando la inmovilidad de la acémila, Luis consiguió ponerle de nuevo el cabestro sujetándolo por el ronzal. Pero no había manera de sacarlo. Tiró de un lado y del otro, le dio puntapiés pero el animal solamente caminaba hacia adelante entre las cañas y pecina que aún mantenía el arroyo. Y así recorrieron otro buen tramo sin que apareciera un lugar propicio para escapar. Llegaron a un puentecillo que, o bien pasaban por debajo, algo que no quería ni considerar, o bien lo sacaba. Tomo un par de largas tobas resecas del año anterior y con la energía propia de la desesperación le pinchó en sus partes agarrando bien la cabezada. El mulo rebrincó e incluso lanzó una coz pero esta vez también logró trepar la zanja.</p>
<p>Consiguió tranquilizar al animal, lo dejó beber en un manantial que por allí brotaba y recolocó como pudo el costal que se había desplazado ligeramente. Afortunadamente el saco no se había roto.</p>
<figure id="attachment_5113" aria-describedby="caption-attachment-5113" style="width: 640px" class="wp-caption aligncenter"><a  href="http://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/01/01_molino42.jpg" data-rel="lightbox-gallery-0" data-rl_title="Molino esclusa 42" data-rl_caption="" title="Molino esclusa 42"><img loading="lazy" decoding="async" class="wp-image-5113 size-large" src="http://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/01/01_molino42-1100x807.jpg" alt="" width="640" height="470" srcset="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/01/01_molino42.jpg 1100w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/01/01_molino42-550x404.jpg 550w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/01/01_molino42-768x563.jpg 768w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/01/01_molino42-300x220.jpg 300w" sizes="auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px" /></a><figcaption id="caption-attachment-5113" class="wp-caption-text">Molino en el Canal de Castilla</figcaption></figure>
<p>El mulo se calmó y quería ya soltar su carga, por aquel entonces ya Luis tenía sometido el alma del animal. Era el momento de disfrutar del aquel tramo del Canal de Castilla al que había llegado. De aquel majestuoso río que ya conocía bien por haber ayudado a su padre a podar un majuelo cercano. Las hojas de lo álamos parecían estrellas fulgurantes justo a mediodía cuando llegaron al molino de la esclusa 42.</p>
<p>No sin cierto asombro los atendió el molinero…</p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>&#8211; Que hay chaval?</em></p>
<p>En voz tenue musitó:</p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>&#8211; Que vengo de parte de Don Diosdado. A dejar este trigo.</em></p>
<p>El molinero comprendió bien pronto la situación del muchacho, ordenó a un mozo que bajara el costal y cumplimentó el recibo.</p>
<p style="padding-left: 30px;"><em>&#8211; Toma, dale esto al viejo&#8230; a don Diosdado. Dile que no manden a primera hora. A la tarde mejor. Y que mande a uno de sus obreros que aquí ni cargamos ni descargamos. Aunque eso bien lo sabe él. Toma un mendrugo y un pedazo de longaniza de esa mesa y vete, que te queda aún camino.</em></p>
<p>Luis oyó al encargado del molino murmurar cuando se dió media vuelta&#8230;</p>
<p style="padding-left: 30px;">&#8211; <em>¡No te amuela!</em> <em>Pero qué cabrón el don&#8230;</em></p>
<p>Con cierto agradecimiento tomo de nuevo al mulo. Esta vez con una renovada firmeza que el animal aceptó. Salió junto a la esclusa 42 a comer el cacho cuando una enorme barcaza entraba en el vaso del canal y allí quedó extasiado observando la maniobra hasta que la vio alejarse por la infinita y rutilante línea de agua verde.</p>
<p>Montó sobre el mulo y lo encaminó hacia el pueblo. El animal ya sabría llegar porque Luis el único camino que llevaba en su joven mente soñadora era el camino del agua por donde había visto alejarse aquella magnífica barca y por el que algún día se alejaría él también del aquel fiero y miserable terruño y de su maldito pueblo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a  href="http://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/01/03_mula.jpg" data-rel="lightbox-gallery-0" data-rl_title="Asno" data-rl_caption="" title="Asno"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-5115 size-medium" src="http://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/01/03_mula-300x247.jpg" alt="" width="300" height="247" srcset="https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/01/03_mula-300x247.jpg 300w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/01/03_mula-550x454.jpg 550w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/01/03_mula-768x633.jpg 768w, https://duriusaquae.com/wp-content/uploads/2020/01/03_mula.jpg 1100w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a></p>
<p><a href="http://duriusaquae.com/historias-en-blanco-y-negro-del-canal-de-castilla-maldita-lluvia/">Otra Historia en Blanco y Negro: Maldita lluvia</a></p>
<p><a href="http://duriusaquae.com/arroyo-valdecarros-o-berrocal/">Y una ruta por estos parajes</a></p>
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