…/… Primera parte en la entrada anterior

 

Una excursión dentro de otra: la Virgen del Castillo.

 

Durius Aquae: Ermita del Castillo. Mucho antes que ella ya hubo aqui una ciudad...
Ermita del Castillo. Mucho antes que ella ya hubo aqui un asentamiento…

Había dejado el relato de este agrisado paseo en Bernardos. Desde aquí hago una pequeña excursión hasta la ermita de la Virgen del Castillo, donde parece ser que visigodos, árabes y seguramente otras gentes, se las tuvieron hace ya tiempo. Además de la ermita, permanece una parte de la evocadora muralla, excavada y declarada Bien de Interés Cultural. Aunque estoy al borde mismo del cortado no me es posible ver el río debido al magnífico encinar que hace de pantalla manteniendo aislado este peñasco entre historia y leyendas.

 

Durius Aquae. Muralla de la Virgen del Castillo
Y ésta, era su muralla; muy abajo debe de estar el río.

Regreso entre las canteras. Es una lástima que la prosperidad que aporta la piedra sea a costa de un impacto ambiental tan bestial. Son las enormes escombreras lo que más destaca del paisaje. Estas avanzan hacia el rio arrasando la arboleda y modificando los caminos. Entre las oquedades provocadas por la extracción aparecen lagunillas de agua freática retenida entre las pizarras. Así podemos descubrir el agua dulce y limpia que esconde el subsuelo y que caprichosamente —cuando le apetece— nos muestra en forma de manantiales que solíamos convertir en hermosas fuentes.

 

Durius Aquae: Canteras de Bernardos
Canteras de Bernardos. ¡Casi quinientos años excavando!
El molino del arco y su puente

A partir de aquí me lanzo barranco abajo hacia el Molino del Arco por una trocha. En el mapa figura un puente, espero que exista y esté útil, de lo contrario me tocara regresar a Bernardos para rodear hasta Carbonero… La bicicleta se lanza y tengo que frenar, el lapiaz de pizarra hace que baje mas bien brincando que rodando, mejor despacio. Llego al río después de bajar cien metros bruscos en desnivel. El meandro es casi circular y en el medio el molino, desmantelado en su interior y cerrado, aun así resulta evocador. Impresiona su entrada de agua a las cárcavas cavada a pico en la roca. El río baja retorcido y animado, como si nunca hubiera habido sequía. Ahora el puente, ¿estará?. Tras avanzar unos cien metros por la honda península que forma el meandro allí aparece. ¡Ha habido suerte!, parece que podré pasar hacia Carbonero de regreso.

 

Durius Aquae: El Eresma y la pizarra
El Eresma y la pizarra

El puente de madera se sustenta sobre robustos pilares y manguardias de pizarra, como si en su día su plataforma también estuviera formada por arcos de piedra que se hubiera llevado la corriente y el tiempo. Algo que parece lógico si desde el lado de Carbonero (y Fuentes) usaban el molino. Aún en estas condiciones se agradece que sea transitable. Un puente de aventurilla digno de ser cruzado.

 

Durius Aquae: Puente del molino del Arco
Puente del molino del Arco
Fuentes de Carbonero

Agradecido al puente por permitirme cruzarlo, me animo con la última (espero) y empinada cuesta de la jornada, no hay prisa. Cuando llego arriba veo por primera vez el Sol, ya en el horizonte y debilitado. De repente aparecen la imponente iglesia de Fuentes de Carbonero; también su palomar, el único de pizarra de todos los que he ido encontrando. Y aparecen los restos de su caserío, de sus hornos y caleras y de su fuente. Aunque se trata de un despoblado desde los años sesenta del siglo pasado no se puede considerar abandonado. Sobre sus ruinas numerosas instalaciones ganaderas y hortelanas se reparten por el área.

 

Durius Aquae: Iglesia de Fuentes, ¿quién diria que es un despoblado?
Iglesia de la Asunción de Fuentes, ¿quién diría que es un despoblado?

 

Otro mastín fuera de su aprisco trata de evitar que haga fotos a la fuente. Monta una buena bronca pero no se acerca demasiado. Yo por si acaso, la cámara en una mano y un canto en la otra; así consigo las fotos.

¡Un día de perros!

Anocheciendo llego de nuevo a Carbonero el Mayor, recojo la impedimenta y tomo un café. Hoy no ha sido día de parrafadas; no he encontrado demasiadas personas, los perros solamente ladraban y yo,  he perdido la voz. Así mejor, vuelta a casa.

 

Durius Aquae: Carbonero y sus cerros descarnados
Carbonero y sus cerros descarnados 

De nuevo aquí tenéis el track de wikiloc (croquis en la entrada anterior)

3 thoughts on “El Eresma; cruzando entre Bernardos y Carbonero

  1. En la ribera del río entre Carbonero y Bernardos había unas huertas con unas hortalizas estupendas.
    Claro que estoy hablando de hace unos 60 años.

  2. Mi abuelo Anastasio, trabajó y fue dueño del Molino del Arco, aunque nacido en Carbonero se casó con mi abuela Tomasa, hija de Bernardos, y yo como nieta mayor me contaron muchas cosas en todos los veranos que pasaba con ellos hasta su muerte. Hoy mi madre, que tiene 90 años, todavía nos recuerda cómo se vivía en ese tiempo, cómo jugaban y cómo estudiaban en la escuela y el colegio de monjas.

    1. Muchas gracias Josefina por contarnos parte de la historia del molino y de tu familia. El río, el molino y el puente son un pequeño tesoro de nuestra tierra que tenemos que conservar igual que los recuerdos de nuestros antepasados.
      Saludos

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