De vez en cuando nos acercamos a rodar junto al Canal del Duero, un lugar que suele invitar más a un relajado paseo que a una esforzada ruta. Rodamos y paseamos disfrutando de sus aguas calmadas y del frescor de su riberas frescas de chopos, álamos y fresnos trenzadas con los pinares.

El Canal

El Canal del Duero es una obra hidráulica que se llevo a cabo en el siglo XIX para el suministro de agua a la ciudad de Valladolid y también, cómo no, para el regadío. Ya en el siglo XX se completó con un conjunto de acequias que distribuían —y lo siguen haciendo— el agua del Duero a unas 8000 ha, dando un importante giro a la vida rural de los pueblos por donde pasa.

Comienza en Quintanilla de Onésimo, después Sardón de Duero, Tudela de Duero, La Cistérniga, Laguna de Duero, Valladolid y Santovenia de Pisuerga. Es precisamente en este río donde vierte sus escasos sobrantes por medio de un canalillo.

Canal del Duero junto a la acequia de Valdelga
Canal del Duero

La verdad es que además de transportar agua y regar campos, tanto el canal como sus acequias, se han convertido en un autentico referente en cuanto a ocio y disfrute de la naturaleza. Puedo dar fe que hasta los años 70 del pasado siglo era un recurrente lugar festivo de baños y picnics, y que yo mismo aprendí a nadar en la acequia de Valladolid junto a las Arcas Reales.

Hoy en día encontramos caminantes que recogen piñones o pasean al perro, deportistas, pescadores y familias en bicicleta. Así que rodamos tranquilos, no hay que molestar a los que caminan y si parar con frecuencia para disfrutar del reflejo de un pequeño puente, de sus trampillas de riego e incluso de alguna barquichuela fondeada.

Y las secuoyas

Yendo desde Laguna, tras pasar bajo la autovía a Segovia, entramos en término de La Cistérniga. Esta localidad heredo su parte del Duero al incorporar los territorios de Fuentes de Duero que aún nos muestra en su perfil su iglesia y los restos de un viejo torreón.

Poco antes de llegar al cruce con la carretera de Soria, el canal se oscurece. Chopos y pinos se alejan del cauce y, junto al agua, en ambas riberas, comienzan a aparecer un magnífico conjunto de pies de secuoya roja cuyo perfil hasta ahora quedaba oculto pero que ya comienzan a despuntar sobre la arboleda de ribera.

Algunos pies de secuoya roja junto al canal del Duero en la Cistérniga
Algunos pies de secuoya roja junto al canal del Duero

Son «jóvenes y pequeñas»; las calculo unos cien años, muchas sobrepasan ya los 25 metros de altura y algunas los 3 de perímetro.

Nos bajamos de la bicicleta y caminamos despacio. Leo por ahí que estos árboles son los seres vivos más altos de la tierra y que solamente crecen unos centímetros cada año. Que llegaron de California y que se plantaron con fines ornamentales a la vez que para señalización de cruces y otros puntos. Así encontramos también otras secuoyas como las enormes de Sardón además de pinsapos, cedros y otras especies por aquí poco frecuentes.

Algunos pies son dobles o triples. Nada menos que unas 100 secuoyas plantadas a ambos lados. Entre sus ramas se tamiza el sol y a su alrededor apenas pueden crecen otras plantas. Por ello a su alrededor el suelo está limpio con la agradable alfombra de sus hojillas caídas y sus diminutos conos abiertos. En su follaje aparece algún signo de amarronamiento, quizás sea algún principio de enfermedad. Espero que no. Y una de ellas parece haber sido agredida sin motivo aparente; nos muestra una parte descortezada por la que escurre su sangre amarilla, como gominola.

Durius Aquae junto al Canal del Duero
Respiramos la belleza del Canal

Vamos que a alguien se le ocurrió adornar el Canal, alguien más los trajo y otros los pusieron allí. Además, al menos estos, han sido cuidados. Ahora nosotros los disfrutamos, podemos acariciar su áspera corteza roja y admirar sus troncos enhiestos que no tienen prisa por crecer. Saben de sobra que sobrevivirán a cualquier ser viviente que ahora los contemple. Se harán tan grandes que cegarán el canal y ojalá eso suceda cuando la vía de agua ya no sea necesaria. Ojalá que se les permita seguir viviendo llevando este lujo a través del tiempo también a quienes nos sucedan.

Si siguiéramos hacia Tudela otras sorpresas nos esperarían. Hoy nos quedamos aquí, tiramos unas fotos junto al comienzo de la acequia de Valdelga que riega campos de ajo y regresamos agradecidos del regalo de nuestros bisabuelos.

 

Aquí os sugiero una ruta en bicicleta que pasa por el lugar y llega hasta Tudela de Duero

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3 thoughts on “¡Cien secuoyas juntas en el Canal del Duero!

  1. Mil veces me he preguntado si esos árboles eran secuoyas, al no ver ningún indicio entre gente que hacía el canal ni en búsquedas por internet me quedaba la duda. Es un lugar muy bonito.

  2. Hola. Solo un apunte. Las sequoyas fueron plantadas por mi bisabuelo, que era de Tudela y las sequoyas están en el término de Tudela lindando con la Cisterna. Actualmente hay una asociación de Tudela que se dedica a la reproducción de las mismas en otras partes del oueblot

    1. Pues felicidades y agradecimiento para tu bisabuelo. Es un placer disfrutar hoy de su iniciativa.
      En cuanto al término por más que mitro los mapas del Catastro y del término de La Cistérniga y Tudela he vuelto a comprobar que están situadas claramente en término de La Cistérniga, casi rayando con el de Tudela de Duero.
      Si conoces el motivo por lo que las plantó y de dónde salieron sería interesante para conocer la historia
      Muchas gracias y saludos

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