Nos encontramos en una descolocada temporada de lluvias invernales y no es fácil rodar con la bicicleta por caminos de tierra que acaban, a veces, minando hasta nuestra voluntad. Aún así, persistimos buscando áreas donde los barros no sean tan crueles con nuestro esfuerzo y curiosidad.

Camino Entre La Seca y Pozaldez
Caminos empapados pero barros sueltos

Comenzamos en La Seca, por Tierras de Medina de gravas y viñas en una mañana muy fresca y nublada. Salimos del pueblo junto a la ermita del Niño Jesús y tomamos el camino de Valdehoyero hacia Pozaldez. Todo estaba empapado pero nuestras expectativas se cumplían y la bicicleta rodaba.

Entre viñedos desnudos fuimos remontando hacia Pozaldez jalonados por las torres de Rodilana y Ventosa que a veces aparecían tras las lomas.

Viñas de verdejo inundadas
La viñas hacen acopio para épocas peores

Cerca de Pozaldez encontramos la fuente del Angelillo, un manantial cuidado que arrojaba un chorrillo que era capaz de crear un pequeño arroyuelo y más adelante un bonito y viejo olivar desde el que ya apreciamos el característico perfil de Pozaldez con sus torres de San Boal y santa María rompiendo el horizonte.

Pozaldez en lo alto
El «skyline» de Pozaldez

Salimos por la estación por la que pasaron veloces un par de trenes que ya no paran y seguimos recorriendo cañadas hacia el valle del Adaja hasta que nos dirigimos a la fuente del Aguaverde que encontramos inundada.

Pozaldez. Fuente
Fuente de Aguaverde. Pozaldez

Seguimos nuestro paseo entre tierras saturadas y pinares hasta llegar a la ermita de la Virgen de la Estrella en Pozal de Gallinas donde curiosamente encontramos los bodones del Salgüeral secos.

Seguimos rodando entre barros que no se pegaban a la rueda y arenas compactadas. La tierras estaban borrachas incapaces de filtrar más agua. En uno de estos bodones gigantes miles de sapos croaban felices entre las aguas dejando un estruendo ensordecedor.

Medina del Campo, prados del Zapardiel
El arroyo de La Agudilla se une al Zapardiel

Cruzamos los restos del Canal de Isabel I y al poco llegamos a las Lagunas de Medina del Campo y más adelante al curioso arroyo de La Agudilla cuyas aguas buscaban al Zapardiel creando unos amplios prados también inundados para regocijo del ganado que por aquí pasta. Junto al Zapardiel entramos en Medina del Campo.

Con la vista puesta en los aerogeneradores de Rodilana fuimos buscando los caminos que nos devolvieron a la Seca para regresar embarrados pero enteros.

Rodilana- Medina del Campo
Aerogeneradores en Rodilana, Almendros en flor y campos verdes… esto promete

Parece que a la vista de la situación hídrica general de la Península somos unos privilegiados. Al menos por esta temporada… Y aquí tenéis el track:

 

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