Comenzamos esta sencilla excursión en el serrano pueblo de Revenga. Caminamos hacia un Sur sobre el que se levantan las paredes que dibujan nítidamente la Mujer Muerta de Guadarrama.

Enseguida encontramos la presa del embalse de Puente Alta que recoge las aguas del rio Frío para dar de beber al entorno de  Segovia. Sus aguas, altas y calmas, reflejaban un cielo que amenazaba lluvia pero que a la postre nos baño de sol.

Río Frío, embalse de Puente Alta. Segovia
El sereno embalse de Puente Alta

Seguimos caminando junto al embalse por la pista en la que aparece un pequeño bunker de alguna batalla que no acaba de terminar. Junto a la pista las retamas y cantuesos floridos ajardinan el paisaje hasta que tomamos la senda que se dirige, rio arriba, hasta la toma de aguas del acueducto romano.

El río Frío, también llamado río de la Acebeda en su parte alta sobre el arroyo Valdeconejos, nace de la reunión de varios arroyos que resbalan por las laderas umbrías de La mujer Muerta y el Montón de Trigo. Sobre este río se construyó la toma de aguas para llevar agua a Segovia a través de su acueducto y más tarde para alimentar también acequias de riego. Más abajo forma el embalse de Puente Alta, junto a Revenga. Atraviesa el coto de Riofrío en el que se encuentra el famoso palacete real de caza y poco más abajo de Madrona cede sus aguas al río Milanillos para éste entregarlas al Eresma en Hontanares.

Río Frío o río de la Acebeda
Y aquí… río de La Acebeda

El paseo es delicioso. El joven río baja brincando y el rumor del agua es constante. El delicado canto del mirlo contrasta con el profundo y pausado del cuco. Y el bosque, por supuesto, mostrándonos infinitas especies floridas bajo el dosel de pinos y robles.

Caminamos cuesta arriba sin prisa, cruzando prados y acercándonos al río. Saltamos sobre viejos troncos que yacen consumiéndose y, en ocasiones, vamos descubriendo las viejas acequias que aprovecharon aquel canal primigenio del acueducto.

Pinos silvestres ,Revenga, Segovia
Bosque de la Acebeda, Revenga

Enseguida llegamos al azud. Ahora el río Frío se llama de la Acebeda, aunque acebos precisamente no hemos llegado a ver o no nos hemos fijado.

Azud sobre el río de la Acebeda, Segovia
El azud de la Acebeda

Un estructura de hormigón recibe al río encauzándolo hacia un azud que lo eleva lo suficiente para desviar parte del caudal hacia un canal en el que se interpone un pequeño laberinto con el fin de decantar las arenillas del agua. A partir de aquí el canal se dirigía hacia Segovia llevando las aguas que darían vida a la ciudad durante tantos siglos.

Parece ser que lo que vemos se hizo en tiempo de los Reyes Católicos adecuándose posteriormente a principios del siglo pasado. Así se justifican el hormigón, tuberías, compuertas y manivelas que allí permanecen. Pero bajo todo ello deben de estar los sillares de la toma del acueducto romano y nuestra imaginación puede con facilidad revestir el lugar con esclavos y legionarios cavando, con canteros escuadrando sillares de granito a pico y con ingenieros y topógrafos ajustando las últimas nivelaciones.

Dejamos el lugar y volvemos sobre nuestros pies ahora en cómodo descenso. Por no repetir decidimos llegar a Revenga por la Cañada Real de Merinas y junto a las ruinas de un rancho pastoril remontamos de nuevo teniendo que pasar entre una manada de vacas que, afortunadamente, pacen sin inmutarse.

Cañada Soriana en Revenga
Cruzando la Cañada Real soriana Occidental

Cruzamos en algún punto la acequia que antaño regó tantas huertas y el soto de Revenga y ahora abandonada. A cambio, podemos disfrutar de las vistas sobre el pequeño mar que forma el embalse,

La vegetación ahora se torna en achaparradas encinas dejándonos a merced del sol que pica a mediodía. Vemos como coloridos lagartos lo agradecen sobre las rocas calientes mientras que nosotros convertimos nuestro paraguas en sombrilla.

El Soto de Revenga, Segovia
Típicos fresnos desmochados

Desde la altura se aprecia Segovia, y Hontoria y justo abajo: Revenga donde llegamos de vuelta por la cañada de Carrera Blanca. Aún hay tiempo para recorrer el pueblo y para dar un pequeño paseo por su soto en el que ahora hacen las cortas a sus fresnos ofreciéndonos un singular paisaje.

Aquí, en wikiloc, os dejo el track de la ruta de unos cómodos 10 km

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