Si hablamos de frío… Desde aquí un fuerte abrazo y algo de suerte para el comandante Martínez Rubio y al equipo que dirige del Ejército de Tierra por tierras Letonas.
  Fran, estoy seguro que con el “algo” de suerte que os deseo  y vuestra enorme profesionalidad finalizaréis con éxito vuestra misión y el hermoso río Gauja os devolverá pronto al Pisuerga

 

 

 

Dos intentos ha requerido este viaje otoñal en moto de algo más de 350 km. El primero fallido hace unos días por menospreciar las heladas mañaneras y sobrevalorar los modernos “puños calefactables” de la montura. Unos pocos kilómetros fueron suficientes para que las manos se desconectarán de mi mente y tener que regresar sin sentirlas. El segundo, una vez sufridos los sabañones, es el que vamos a comentar.

Después de haber conocido el valle alto del Omaña, apetecía conocer también el Órbigo, un río legendario que surge del enlace del propio Omaña y del Luna, para entregar más abajo sus aguas al Esla, el “Príncipe del Duero“.

Durius Aquae, cerca de la Bañeza
Viejas carreteras que recorrer…

Para llegar hasta este río, el Órbigo, ha sido necesario recorrer buena parte de nuestra variada meseta: primero atravesar los Torozos, después la Tierra de Campos y finalmente el rojizo Páramo Leonés. Cruzar algunos ríos, casi todos secos excepto el Cea y Esla que aun conservan buen caudal. Carreteras secundarias y tensas pero también con suaves curvas en las intersecciones de estas planas comarcas.

 

El Órbigo, ¡por fin!

Tras un fresco pero soleado viaje atisbo el valle del Órbigo desde Moscas del Páramo. Resulta imponente su ancha y poblada ribera entre la fría calima. Se recoge el maíz por doquier y los chopos, ya desnudos, festonean su curso. También el de docenas de canales que en ambas riberas desparraman el agua del río generando una inmensa región de regadío.

Río Órbigo en Puente Paulón
Río Órbigo en Puente Paulón

Ruedo por pistas y caminos asfaltados sin pintar entre un rosario de pueblos, de ermitas y palomares, de canales, de cultivos y de la riqueza que nos da el agua. El lúpulo esta podado, solamente sus estilizados soportes señalan su existencia, —Es casi la única comarca en toda España dedicada a este cultivo—.

Los pueblos están muy juntos, tienen vida y sus construcciones están cuidadas. Sus apellidos denotan su amor y dependencia del agua: “…del Río”, “…de la Ribera”, “…de la Vega” y más explícitos aun “…de Órbigo”.

Encuentro puentes; son muy largos, descomunales, parece como que a todos les sobraran ojos. Pero, es que había que ver este río antes de la construcción del embalse de Barrios de Luna. Incluso así su caudal puede ser enorme, hasta el punto de tragarse un autobús lleno de niños, hecho que desgraciadamente ya sucedió hace ya algunos años aguas abajo.

Cultivos de lúpulo
Cultivos de lúpulo

El Camino de Santiago Francés lo cruza también por el monumental puente medieval del Paso Honroso que permite a los peregrinos levitar sobre las truchas que abundan —aunque ya no tanto— en el río.

Y con estas llego a Carrizo de la Ribera, allí cruzo de nuevo el Órbigo para iniciar el regreso.

La Presa Cerrajera

Nada más cruzar, en Villanueva de Carrizo, encuentro el puerto de la Presa Cerrajera, un antiquísimo canal medieval también lleno de leyenda pero que hasta hoy día sigue llevando las aguas del Órbigo a 18 pueblos de la izquierda del río.

Puerto de la Presa Cerrajera
“Puerto” de la Presa Cerrajera

Por aquí llaman “puerto” a las presas o azudes y “presa” a los canales, son las interesantes peculiaridades de cada lugar. Pues bien, esta presa data del siglo XIII y riega desde entonces un buen número de fanegas. Conocer bien su historia es relativamente sencillo a través de los litigios, enfrentamientos y ordenanzas que sobre el uso del agua figuran en los archivos. En las proximidades de Azares devuelve sus pocas aguas sobrantes al Órbigo. Un cuérnago del río las recibe tras haber recorrido 42 kilómetros.

Durius Aquae: Ruinas de un molino en Alcoba
Ruinas de un molino en Alcoba

Por la carreterilla que va uniendo estos pueblos puedo seguir su recorrido fácilmente. Disfruto de su galería con sauces y chopos aún amarillos. Me imagino el desarrollo que tuvieron que aportar las decenas de molinos, en ruinas, que van apareciendo.  Muchos harineros y algunos de linaza. Otros llegaron a iluminar por primera vez sus pueblos con bujías inapreciables que se encendían y apagaban girando una llave para asombro de sus pobladores. Edificaciones populares, industrias sencillas pero sin duda los mejores testigos de nuestra historia más cercana y humilde.

Y vuelta

Abandono el río en Puente Órbigo y comienzo el regreso por la raña: Urdiales, Santa María del Páramo y, Villamañán. Un páramo de regadío y en el que la industria del pienso bulle en actividad recogiendo la cosecha de maíz en montoneras, afuera de sus naves. Más adelante hago la última parada al atardecer en Valencia de Don Juan. ¡Qué placer para la vista observar el anchuroso Esla desde el castillo de Coyanza!

Esla y Castillo de Coyanza
Esla y Castillo de Coyanza

Tras tomar un café fuerte y caliente me abrigo y zarpo. De nuevo en busca de mi cercana Tierra de Campos… y la encuentro tras pasar Mayorga. Al poco, desde la carretera, acurrucado en la moto logro atisbar el puente —este romano—, de Becilla. Más adelante, ya en el crepúsculo, me recreo con las formas imposibles de las encinas del Monte de Berrueces.

La carretera esta tranquila y la temperatura llevadera. Es de noche…  y ya casi estamos en casa.

 

Aquí tenéis el mapa de la ruta, unos 350 km.

 

2 thoughts on “Un fresco paseo en moto hasta el Órbigo

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