Una visita a Intur siempre ayuda, más que en ideas —que ya tenemos demasiadas—, económicamente también. Así un voucher de regalo en un hotel de Braganza nos impulsó a escaparnos un par de días a estas bellas tierras altas del bajo Duero.

Lo que para nuestros vecinos es Tras-os-Montes, —algo así como un “más allá”— para nosotros es un agradable paseo por territorios virginales en los que somos muy bien recibidos. El viaje desde Valladolid: muy fácil. En realidad más fácil que un Valladolid-León o un Valladolid-Soria.

De camino por Zamora

En nuestro caso lo animamos con una primera estación en El Campillo. Allí visitamos la iglesia visigótica del siglo VII de San Pedro de la Nave, rescatada de milagro de la anegación por el embalse de Ricobayo entre 1930 y 1932. La verdad es que no defraudó y gracias a las explicaciones de Ana, una guía de las que lo “vive”, disfrutamos de las proporciones y belleza de la iglesia, conocimos con detalle los pormenores del traslado y bastantes cosas más sobre esta comarca del Esla.

Capitel de San Pedro de la Nave
Preciosos y descriptivos capiteles en San Pedro de la Nave.

 

Nos preguntamos si algún día el hermoso Esla volverá a  fluir libre entre sus arribes recuperando su valle y sus riberas prestadas al embalse.

Como seguimos sin prisa y disfrutando de las soleadas dehesas alisteñas hacemos otro alto para paseo y café en Alcañices, capital de la comarca. A estas alturas ya la arquitectura ha cambiado; la piedra oscura de granito pizarroso se hace presente en los edificios. Curiosamente es su antigua cárcel, hoy oficina de turismo y sus antiguas escuelas, las que más nos llaman la atención. Probablemente como símbolo de una vida más activa que tuvieron estos lugares tiempo atrás.

Resulta agradable acariciar la áspera textura de la “capa parda” expuesta en la oficina y observamos sus detalles decorativos en los que se definía la escala social de sus propietarios.

Braganza

Sin más y por buena autovía nos presentamos en Braganza, histórica capital de distrito. Encontramos una ciudad sosegada, sin prisa.. que da lugar para mucho. Nosotros nos recreamos en tres aspectos:

Durius Aquae: Bragança: plaza de la Se
Bragança: plaza de la Se

En primer lugar La ciudad medieval amurallada y su casco antiguo. Nos pareció animado, límpio y bien cuidado. Muy agradable de pasear, incluso a pesar de alguna cuestecilla y, sobre todo, inequívocamente portugués; el blanco y los adoquines lo armonizan todo.

Inesperada sorpresa fue el paseo a lo largo del río Fervença, tributario del Sabor. Entra discreto en la ciudad para, por medio de algunas presillas, crear un relajado ambiente en el centro con pasarelas y jardines. Finalmente y tras remontar el último azud, baja brincando violentamente entre peñascos alrededor del cerro del castillo perdiéndose a la vista, que no al oído, por su estrecho valle.

Durius aquae: Río Fervença, relajado a su paso por Bragança
Río Fervença, relajado a su paso por Bragança

Por último adornamos la visita con algunas visitas culturales. Hay de sobra. Optamos por visitar el Museo Ibérico de la Máscara y del Traje, su Centro de Arte Contemporáneo Graça Morais y el Centro de Fotografía Georges Dussaud. Antropología y Arte, y en esto, cada cual sus gustos y sus preguntas.

Bragança, un paseo nocturno por el adarve
Un paseo nocturno por el adarve.

Tiempo hubo para algo de senderismo entre los ríos del Sabor, caminhadas lo llaman por aquí. Pero esto será tema para la próxima entrada de este cuaderno.

Y, ¿cómo no? Para comer exquisito bacalhau de un par de maneras más. En esta ocasión a la brasa y con verduras… en fin hasta llegar a mil… aún nos falta

Y… de vuelta por la Sanabria

El regreso fue por el norte, atravesando el Parque Natural de Monteshino para entrar en España por Rihonor de Castilla. El breve recorrido por reviradas carreteras secundarias no puede ser más idílico. Hubimos de parar primero en Varge; allí la carretera se convierte en adoquín y el río Igrejas parece de cuento, entre doradas flores de retamas. Y, como no, en Río de Onor esa freguesía que junto con Rihonor de Castilla nos evocan a esos soñados mundos sin fronteras que no acaban de llegar.

Rio de Onor es una aldea mimada, bella y con cierto dinamismo. Está considerada como uno de los siete pueblos más bonitos de Portugal y nosotros no lo ponemos en duda a la vista de lo que observamos.

Durius Aquae: Puebla de Sanabria
Otro pueblo bonito… Puebla de Sanabria.

La parte española del mismo pueblo ya no resulta tan atractiva. Tampoco la carretera por la que salimos hacia Puebla de Sanabria…. Y menos el cartel donde la Castilla de Rihonor de Castilla ha sido rayada y quemada. Víctima de la absurda guerra entre nacioncillas y paisillos que envenena y arruina España.

 

Máscaras. Museo en Braganza con la colaboración de la Diputación de Zamora.
Máscaras. Museo en Braganza con la colaboración de la Diputación de Zamora.

 

 

 

2 thoughts on “Braganza, una visita a las tierras altas del bajo Douro.

  1. Eu sei
    Que a vida tem pressa
    Que tudo aconteça
    Sem que a gente peça

    Eu sei
    Que o tempo não pára
    O tempo é coisa rara
    E a gente só repara
    Quando ele já passou

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