Hoy, domingo, comenzamos a rodar en Puente Duero. Enseguida nos ponemos a tono cruzando el Esparragal en una mañana muy agradable de verano hasta llegar a Aniago. Por allí tomamos algunas fotos respirando el aire fresco que atraviesa los aspersores que riegan un hermoso campo de fresas. Visitamos al Adaja atajando al Duero: allí un pescador se entretiene en el centro del río y bajo el viejo puente de piedra vemos fluir despacio al Adaja sobre un limpio lecho de arena. ¡Milagrosamente lleva agua!

Aniago, Villanueva de Duero, Valladolid
Un pino en Aniago

Seguimos entre los pinares de Villanueva hacia la ancha pesquera de la antigua estación de bombeo del Canal de Tordesillas. Algunos pescadores se distraen aquí también sobre el borde del azud. El río ha cambiado; parece otro después de recibir al Pisuerga

Junto a la iglesia de Villanueva de Duero tomamos el camino paralelo al río cruzando pinares, graveras y viñas para llegar finalmente a la fértil vega de La Coba donde, rodeados de cebollas, pimientos, puerros y patatas charlamos un rato con Aurelio que nos habla de la esclavitud de una huerta en la que no hay horarios ni límite al trabajo. Y así es, nosotros seguimos y él se queda cambiando unos riegos que no entienden de festivos.

Presa entre Villamarciel y Villanueva de Duero
Presa del Canal de Tordesillas, entre Villamarciel y Villanueva de Duero

Intentamos ceñirnos al río y visitar la pequeña central eléctrica frente a San Miguel en la zona de Monte Terradillo pero nos cuesta salir, y lo hacemos con ducha incluida debido a los pivot que descaradamente cruzan sobre los caminos sin que sea posible escapar hasta que retomamos la senda principal; ahora cruzamos por un paisaje ameno de prados y lagunillas entre pinos y encinas pero pronto encontramos la vega sembrada de maíz y remolachas que de adueñan nuevamente del terreno.

La aceña de La Peña

Llegamos al paraje de la Peña. Allí encontramos la cuidada ermita con dos espadañas y atrio, siempre abierta. Muy limpia y aseada. Sus bancos están decorados con flores blancas a la espera de una boda vespertina. El camarín de la virgen esta cerrado. Son detalles que nos recuerdan que nos encontramos en época de pandemia aunque en nuestra solitaria actividad apenas notemos cambios.

Ermita de la Peña, Tordesillas, Valladolid
Tordesillas: Ermita de la Peña

Con la bicicleta, hasta donde podemos, nos acercamos hasta la cercana Aceña de la Peña. Un paraje cerrado que no te cansas de visitar y que parece de cuento. Cuando traspasas el arco del primer cubo se abre un mundo de sillares y de agua envueltos en un bosque cerrado. Ahora —en agosto—, el canal de la aceña está seco y el flojo caudal que trae el Duero se derrama por el centro del oblicuo azud que se encuentra desmoronado y sobre el que otro pescador echa la mañana sobre las rocas calizas que hace siglos, o más, traerian con bueyes desde las canteras de los cercanos Torozos.

Aceña de la Peña, Tordesillas
Tajamares de la Aceña de la Peña

Se hace insoportable ver este lugar tan abandonado y sucio. Las aceñas tuvieron tres cuerpos con sus correspondientes ruedas de palas. Aún se aprecian restos de los ejes, algunas piedras de molino y sobre el cantíl de diez metros la ruina de lo que fue la casa del molinero. Desde lo alto, por medio de un elevador, bajaban el grano y subían la harina dado que hasta la aceña no era posible bajar con los carros. Al final de los puentes: un cañal, también seco, nos da idea de lo buena que tuvo que ser la pesca en este idílico paraje.

Duero y A-6, Tordesillas
Puentes de la A-6 en Tordesillas sobre el Duero

Seguimos hasta Tordesillas, allí más pescadores lanzan y recogen sus cañas monótonamente. Hay obras de rehabilitación en el puente. Pero de las viejas y enormes palas de chapón remachadas de las Aceñas del Puente parece que nadie se ha acordado y, sobre ellas, han caído enormes bloques de hormigón que las han partido y deteriorado más si cabe. ¿Se habrá quedado «fuera de presupuesto» esta singularidad del puente?

Y volvemos: Simáncas y Puente Duero

Regresamos por una senda junto al Duero; un paraíso de toboganes para la bicicleta. Recorremos la otra parte del azud de la Aceña de la Peña y nos entretenemos en el idílico paraje del Vado de la Benita y sus islas prometiendo volver para bañarnos en sus playas; hoy la hora nos apremia.

San Miguel del Pino, Valladolid
Más aceñas en San Miguel del Pino

En San Miguel del Pino recorremos una de las riberas más bellas del Duero. Allí en los puestos de pesca dispuestos sobre la orilla algunos pescadores charlan animadamente más que pescan. y de allí hasta Villamarciel y Simáncas donde encontramos al mismo Pisuerga incorporarse al Duero entre riberas cerradas, selváticas,  casi inaccesibles en las que bien podrían habitar saurios enormes y no aparecer nunca.

San Miguel del Pino, Valladolid
Iglesia en San Miguel del Pino

Finalmente cruzamos el puente de Simáncas más allá del mediodía con el calor apretando tanto que las flores de los hinojos silvestres nos embriagan con su anisada fragancia. Cruzamos la acequia. y, entre pinares, llegamos de nuevo hasta Puente Duero después de recorrer más de sesenta km junto al solitario Duero. A la vez que echamos las bicicletas al coche un par de pescadores recogen también sus artes en el suyo. Una buena jornada de bicicleta… y ¡vaya!, parece que también de pesca.

Puente Duero
El Duero a su paso por Valladolid (Puente Duero)

 

Y aquí: EL TRACK DE LA RUTA DE WIKILOC

 

 

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