Cuando remontamos Navacerrada con el coche desde Madrid dejo de llover. Esto nos animó y aparcamos junto a la berroqueña fuente de la Cantina para improvisar un paseo junto al Eresma que nace.

Fuente de la Cantina, Valle de Valsaín
Fuente de la Cantina
Pero el rio Eresma ¿nace o se hace?

Descendemos la plataforma del puente hacia el norte y seguimos por el resbaladizo sendero remontando el río. Cruzamos el pequeño arroyo de las Lombrices y después el grande del Paular, luego el de el Venerillo que cae en una bonita cascada y de nuevo llegamos al puente. Ahora tomamos la senda junto al rio y llegamos hasta el entronque del arroyo Minguete que acaba de recoger al de las Pamplinas y al del Telégrafo…. Arroyos y arroyos. Estamos en el nacimiento del rio Eresma o Valsaín, como también es conocido en este valle. Esta es su cabecera y aquí, más que nacer, el rio Eresma se forma recogiendo las aguas de varios arroyos que caen desde lo alto de Guadarrama.

Unión del arroyo del Paular y el Venerillo. La Granja de San Idelfonso
Unión del arroyo del Paular y el Venerillo

Escuchamos truenos pero seguimos rio abajo, abrimos de vez en cuando nuestro paraguas y tratamos de pisar firme, preferentemente sobre la tierra mullida. Las rocas andan algo traicioneras.

La senda de las Pesquerías Reales

En un lugar tan hermoso, de aires frescos y aguas limpias, tan cercano a la corte, tuvieron que fijarse los reyes y así fue como el inquieto Carlos III ordenó construir la Senda de las Pesquerías Reales  junto a la orilla izquierda del Eresma. Ahora caminamos con placer sobre enormes losas junto al río que baja rumoroso, a veces remansado y otras dando brincos y siempre cubierto por la canopia de pinos silvestres que nos muestran su torso anaranjado sobre un cielo oscuro que no deja de tronar y que, de vez en cuando, nos descarga alguna chaparrada.

Río Eresma, Camino de las Pesquerías Reales. Valle de Valsaín
Río Eresma: camino de las Pesquerías Reales

Sobre el mismo cauce un enorme cormorán acecha a los peces que nosotros no vemos mientras que varias cornejas escarban entre los helechos secos ajenas a nuestro paso.

Cuando llegamos a “la Boca del Asno” el cielo se abre un poco y un diminuto rayo del sol nos permite almorzar. La temperatura es deliciosa. Se esta bien. Bajo el pequeño cañón roqueño el agua parece que se recupera de la sequía reciente y comienza a saltar desbocada, como si tuviera prisa por llenar de nuevo el Pontón Alto.

Garganta de la Boca del Asno. Valle de Valsaín
Garganta de la Boca del Asno

Volvemos después a la senda. Algunos fresnos y avellanos junto a ribera ponen algo de contrapunto dorado a la monotonía de los pinos con sus muérdagos. El camino sigue y sigue enlosado entre cascadas, rocallas y puentes de madera que dan al conjunto, con la lluvia, un aire de jardín inglés que parece infinito.

Baños de Venus

Donde llega el arroyo Minguete observamos que la senda enlosada continúa por este arroyo que baja de la Fuenfría y al poco encontramos el paraje conocido como los Baños de de Venus.

Poza de los Baños de Venus, Valsaín donde nace el Eresma
Poza de los Baños de Venus en el arroyo Minguete: Valle de Valsaín

En parajes tan “reales” no tienen cabida las endechas pastoriles por hermosas que fueran aquellas pastoras. Aquí todo debe de ser a lo grande, incluso más que real divino. Y por ello cuando llegamos a dos pequeñas y coquetas pozas; calmadas y transparentes, la evocación no puede ser otra que la belleza de la diosa Venus. Seguramente desterrada del Olimpo encontró este fascinante paraje para refrescarse y amar junto a su coro de jóvenes ninfas desnudas. Allí mismo, un banco y una fuente te invitan al reposo imaginativo.

Y de nuevo en el puente de la Cantina

Los mugidos y esquilones de algunas vacas y un amago de granizada nos devuelven a la ruta. De nuevo truenos y de nuevo bajo el paraguas. Cruzamos el río y nos acercamos al final. Por la senda encontramos algunos terneros y más adelante a sus madres paciendo en calma; sin inmutarse ni por nosotros ni por la lluvia.

Valle de Valsaín donde el Eresma nace, Puente de la Cantina
Puente de la Cantina sobre el Eresma que nace

Y aparece el viejo puente. ¡Colosal! Sobre un solo arco, perfecto, de medio punto que se eleva 20 m desde el cauce del incipiente rio discurre la CL-601. Bloques de granito se alternan con cantos y sillarejo. Parece la entrada a una fortaleza apoyada en el estrecho valle. Pasa de los 230 años y pasó de permitir el paso de diligencias y carruajes de ocho mulas a los enormes camiones actuales que se enfrentan al puerto. Por ello nos muestra algunas intervenciones recientes que tratan de compensar sus esfuerzos.

Arriba, junto al puente ya no está la venta de los Mosquitos; la cantina donde se tomaba impulso o se relajaban los viajeros tras subir o bajar Navacerrada, o Cotos, o la Fuenfría. Solamente la fuente fiel lo acompaña derramando su agua desde sus desgastadas conchas de granito. Conchas usadas seguramente por la misma Venus en su terrenales baños donde el Eresma nace.

  • Esta vez no inserto el track dado que nos complicamos algo para tomar la foto del puente. No obstante la ruta es muy fácil de seguir y está bien señalada.

 

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