Hoy hemos querido conocer una parte de la Tierra de Alba zamorana, recorriendo algunos lugares del interfluvio de los ríos Esla y Aliste, ríos retenidos por el embalse de Ricobayo desde hace casi cien años.

Las lluvias dan una tregua y podemos rodar con cierta tranquilidad en un día luminoso y calmado. Nosotros, nos lo tomamos con más calma si cabe, las cuestas, por aquí, no son para bromas.

La Sierra de Cantadores,
La suave sierra de Cantadores, eje de la comarca

Comenzamos en Manzanal del Barco, visitando su coqueto cementerio, cuya fachada es el hastial de una vieja ermita. Desde allí ya divisábamos, muy al fondo, al Esla.

Tomamos dirección Norte por el camino de Prado Ancho hacia Santa Eufemia, del Barco también. Bien se conoce que por estos lugares debieron abundar las barcas para cruzar el anchuroso Esla dejando su recuerdo en el apellido de estos pueblos. Nosotros, aunque la pista está asfaltada, no dejamos de subir y bajar hasta que atravesamos la Sierra de Cantadores adornada con blanquísimos generadores, a juego con el nombre de la tierra que recorremos.

Corral de pizarra, Zamora
Viejo corral con roble

Desde Santa Eufemia cruzamos el arroyo para dirigimos a Losilla y, desde allí, por un largo camino que faldea la sierra, llegamos a Losacio. Pueblo unido al arroyo de Valdeladrón que nos muestra sus puentes, su ermita y sus cruces, fuentes y abrevaderos y también restos de corrales y palomares.

Dejamos el pueblo tomando dirección a Muga de Alba, de nuevo cruzamos la sierra entre sus enormes molinos y entre restos calcinados por algún incendio que, ahora, el jaral se esfuerza en disimular. Arriba aparecen viejos corrales, altos y con aleros prominentes de hojas de pizarra, seguramente como defensa contra el lobo; y abajo, casi junto a Muga, unas charcas y lagunas rebosantes dan de beber a los prados.

Flores albas en la Tierra de Alba
Flores albas en la Tierra de Alba

En Muga nos dan las tres y buscamos, al sol, un lugar para el almuerzo. Entre una de sus calles nos acoge un viejo poyo de pizarra junto a una casa abandonada y allí, protegidos del vientecillo, reponemos fuerzas.

Apostamos a que nadie nos dará el ¡que aproveche! Pero nos equivocamos. Al minuto una anciana, muy simpática, sale de una casa cercana y nos saluda. Después aparecen otras personas. Lo mismo ocurrió en Losacio con un hombre sentado a la puerta de su casa. El Losilla un perro ladra y su dueña, una señora mayor nos desea buen viaje, y en Santa Eufemia, donde una mujeres nos preguntaron si buscábamos por allí trabajo, disculpándose a continuación por la broma.

Arroyo de Valdeladrón. Losacio . Castilla y León
Arroyo de Valdeladrón. Losacio

– Señora no buscamos trabajo, pero trabajo nos ha costado llegar hasta aquí… y se ríen las mujeres…

También hemos visto personas cultivando su huerta o paseando por caminos anejos a los pueblos. Casi todas son mujeres y la mayoría con bastones, y, ¡nadie baja de 70 años!

Hoy es un día de «multitudes». ¡Cuántas veces hemos hecho nuestros recorridos por otros lugares de nuestra cuenca sin encontrarnos con nadie….!

La cigüeña de la espadaña de Losacio. Zamora
La cigüeña de Losacio

Tras visitar la iglesia y su fuente presidida por una gran cruz, dejamos Muga para acercarnos hasta Castillo de Alba. El pequeño pueblo se ubica en un lugar muy bello. Asomado al río Aliste recrecido, conserva un hermoso encanto realzado por la vista de las ruinas de su castillo, situadas sobre un promontorio de césped colmado de sauces y encinas que forma el río junto con el arroyo Ratael.

Castillo de Alba - Zamora
Castillo de Alba – Zamora

Tomamos la carreterilla para salir del pueblo entre cortinas de esquisto y seguimos nuestro sino de toboganes. Antes de cruzar el puente de Valdorado se nos antoja visitar la cascada de la Palía. Presumimos que tendrá ahora un buen chorro y se confirma al llegar. Allí pasamos un buen rato mojándonos y tirando fotos.

Pequeña cascada de Palía
El arroyo del Salto del Agua…¡Saltando!

Tras un larga subida llegamos a Carbajales de Alba. La torre de su iglesia de San Pedro, la única que hemos encontrado hoy en un recorrido de iglesias coquetas pero menudas, ya nos anuncia un pueblo vivo que, de hecho, es la cabecera de la comarca. También tuvo un castillo, el fuerte estrellado de San Carlos, pero este se desvaneció dejando un gran solar vacío con algún vestigio de sus baluartes.

Robles en la Tierra de Alba
Los robles se preparan para el verano

Nosotros regresamos ya a Manzanal. Entre monótonos y rectilíneos caminos de concentración buscamos los vallejos que nos muestran preciosos paisajes adehesados. entre cuyos robles, aún desnudos, se cuelan los dorados rayos del atardecer.

Aquí os dejo el recorrido.

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