El pueblo de La Muedra quedó sepultado bajo el embalse de la Cuerda del Pozo y todo se desvaneció: sus gentes se dispersaron, su término municipal lo acogió Vinuesa y la hermosa vega del Duero se convirtió en un lecho estéril. Drama y sufrimiento a cambio de un embalse que favorece el regadío, genera energía y hace que el Duero mantenga un caudal sostenido y constante.

Río Duero - Soria
El Duero juvenil en Vilvestre de los Nabos

No se puede discutir que, para el conjunto de la sociedad, los beneficios superan la pérdida de los pueblos que quedan bajo las aguas; quizás los reproches lleguen por cómo la administración, impersonal, insensible y tacaña, gestiona estos asuntos.

En la localidad de La Muedra el drama fue mayor si cabe, ya que la evacuación se realizó en medio de la Guerra Civil. El bando nacional relevó a la República en la continuación de las obras, evacuando el pueblo e inaugurando el embalse nada más terminar la contienda.

Embalse de la Cuerda del Pozo - Soria
De nuevo hinchamos el Kayak….¡qué gozada!

De todo esto queda un testigo: se trata de la torre de la que fue su iglesia, dedicada a San Antonio Abad. Su campanario siempre asoma por la superficie, ejerciendo de mira para indicarnos el nivel que mantiene el embalse. El resto del pueblo fue derrumbado con saña para evitar la vuelta de sus habitantes antes de que el agua comenzara a anegar sus calles.

Hoy nos hemos acercado a visitar la torre a bordo de nuestro sencillo kayak. El día, ventoso y anubarrado, aconsejaba embarcarse en las cercanías de Vinuesa para regresar con viento en popa; así nos echamos al agua, entre un considerable oleaje que dificultaba el paleo pero nos permitía avanzar. La esperanza era que a la vuelta todo sería más sencillo.

Torre de la Muedra - Soria
La Muedra evocadora …

El embalse no es muy profundo, pero sí amplio. Nos situamos a la derecha del río y vamos rebuscando entre cabos y golfos para protegernos del viento, hasta que finalmente avistamos la torre en la lejanía. Algunas lanchas a motor cruzan su estela y su oleaje nos deja indefensos por algunos momentos. Aun así llegamos a la torre, la rodeamos y disfrutamos de su buena hechura y de sus detalles, como el lugar donde estuvo el reloj —que a saber dónde andará— o los vanos que acogieron sus campanas. Bajo nuestra barca debe de estar la nave de la iglesia, donde parece escucharse el susurro de tantos sacramentos celebrados en su interior.

Torre antigua de la Muedra
La iglesia a principios del pasado siglo (De la colección de la casa de Cultura en Molinos de Duero)

Los alrededores, en la costa, delatan los cercados de corraladas vacías y desmoronadas de lo que fueron las afueras del pueblo. Y los prados, antaño verdes, ahora son tierra desnuda. Otra motora llega y sus tripulantes se dan un baño. Nosotros seguimos retando al viento; querríamos llegar hasta el embarcadero de la presa, pero desistimos.

Embalse de l Cuerda del Pozo - Vinuesa
Los prados y corrales aparecen y desaparecen en la costa

Viramos con la intención de descansar, de ir más rápido remando menos y de saborear mejor la jornada. Sin embargo, el viento de cola no se comporta como esperábamos y continuamente nos cruza la barca, obligándonos a un esfuerzo extremo para mantenerla a la vía. ¡Nuestro gozo en un pozo! Y en el embalse de la Cuerda del Pozo, además. El retorno, con viento de popa, es tan sufrido como la ida.

Llegamos por fin y sin zozobrar al punto de partida. Tras almorzar debidamente, aún hubo tiempo para algunas visitas, como el puente romano de San Mateo, que nos señala el camino por el que pasaba sobre el Duero la Cañada Real Galiana y que se ve desmoronarse sin solución.

Vinuesa - Soria - Castilla y León
Puente de Vinuesa, bueno, lo que queda. Abajo, tal como fue cuando el Duero era arroyo

También hubo tiempo para el recuerdo. En Molinos de Duero tuvimos ocasión de visitar una deliciosa exposición etnológica y fotográfica que nos permitió viajar en el tiempo y conocer La Muedra por boca de Ángel, nieto de antiguos habitantes. Vestidos y muebles de la época, hermosas fotografías y encantadores testimonios que nos permitieron conocer el lugar tal y como lo conoció Machado.

Molinos de Duero, Soria, Castilla y León
Molinos de Duero, con su mayo enhiesto a la altura del campanario

La exposición formaba parte de la colección de La Gamella, que dispone de un excelente museo etnográfico en Navaleno.

Aquí, en wikiloc, os dejo el track (el lugar de embarque es adecuado)

Playa Pita - Abejar - Soria
Amanecer nublado —triste— en la Playa Pita
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