El río Esgueva —la Esgueva, como yo siempre oí decir— es un río curioso. Su nacimiento, cercano al valle del Duero, le hacía más bien presumir un corto cauce en dirección al Duero mismo; pero los caprichos geológicos llevaron su escorrentía paralela a este durante más de cien kilómetros, hasta llegar a Valladolid y desembocar en el Pisuerga.

Hoy hemos recorrido una zona de su parte alta, desde Bahabón de Esgueva hasta Valdeande, muy cercana a su disputada cabecera, poco más arriba en las Peñas de Cervera.
Partimos sin prisa buscando la estación de Bahabón. Llegamos a la ermita de Valdepinillos en un agradable cotarro; más abajo, comprobamos que la estación había desaparecido.

Seguimos rumbo este en dirección a Pinilla Trasmonte, continuando por un valle formado por suaves ondulaciones de campos en rastrojo, salpicados de carrascas. Ya en Pinilla, pudimos disfrutar de la tupida ribera del río por el que apenas baja agua, pero que mantiene dos preciosos puentes medievales cubiertos de cañas y rodeados de fresnos y álamos.

El tiempo era delicioso para el pedaleo, con la suave brisa que anuncia el otoño y un sol liviano que no fatiga. En las huertas, los manzanos, perales y membrilleros lucen los resultados de sus esfuerzos.

Seguimos valle arriba, nos desviamos junto al arroyo de la Vaca y continuamos hasta caer en la coqueta ermita de la Vega, ya en Santa María del Mercadillo. Desde allí, de nuevo nos acogemos al río junto a otra ermita, la de Nuestra Señora del Juncal, ya en Valdeande. Allí dejamos la Esgueva, a los pies de sus peñas que ofrecen varios manaderos como los de Briongos o Espinosa, ambos de Cervera.
De Valdeande pasamos a la cuenca del Gromejón y, por su vallejo, llegamos hasta Tubilla del Lago. Más adelante, alcanzamos Villalvilla de Gumiel.

Desde allí tomamos campo a través, de regreso a Bahabón, por un largo camino sin población alguna más allá de las abandonadas casas de Coto Pinilla. Con el atardecer llegamos de nuevo a la Esgueva, justo en el punto donde un doble túnel y puente pone de manifiesto las correcciones que se llevaron a cabo en la línea cuando estaba en construcción. Finalmente, el mismo río nos llevó de regreso a Bahabón justo cuando el sol se escondía.
Aquí os dejo el track de la ruta, ¡ánimo!
