El río Merdancho discurre íntegramente por Soria. Nace en las faldas meridionales del emblemático puerto de Oncala, en el término de Castilfrío de la Sierra, y fluye durante poco más de veinticinco kilómetros hasta desembocar en el Duero, justo a los pies de Numancia.

Con el ánimo de conocer esta comarca, hoy arrancamos nuestro pedaleo en Velilla de la Sierra. El objetivo realizar una ruta en bicicleta por su valle, descubriendo algunos de sus pueblos y otras peculiaridades en una magnífica jornada de cicloturismo.

Comenzamos cruzando el río, que no lleva mucha agua y, tras contemplar la pequeña ermita de la Soledad, tomamos rumbo hacia Ventosilla de San Juan. Desde allí, seguimos rodando por agradables caminos que nos van entonando valle arriba.
Por un collado rebasamos el cerro Tiñoso, dejando a un lado Renieblas y acercándonos hasta Canos, al pie de la sierra del Almuerzo.

Seguimos rodando y trepando; rodeamos ahora el cerro Montero y avistamos Almajanos. Nuestra próxima visita será el hermoso pueblo de Narros, donde nos entretenemos un buen rato entre sus cuidadas calles, que nos van mostrando caserones y palacios de tiempos mejores.
El terreno pica para arriba, pero nosotros progresamos. Nos encontramos con la ermita del Almuerzo, al pie del cerro de la Campana. Allí encontramos un grifo disponible que nos refresca para poder contemplar mejor este grandioso monumento.

Seguimos hasta Losilla y luego a Carrascosa de la Sierra. Allí decidimos acercarnos hasta el dolmen del Alto de la Tejera, el exigente techo de nuestra ruta. Desde allí, el espectáculo está en el inmenso horizonte que se abre a nuestros pies, con una vista completa del valle desde lo alto.

Tras dejar atrás los viejos ortostatos del dolmen, comenzamos el descenso. El trabajo ya estaba hecho: a partir de aquí, hubo que dar pocos pedales y, más bien, tomar alguna precaución.

Siguiendo río abajo, nos adentramos de lleno en la esencia de las Tierras Altas de Soria. Fuimos recorriendo un reguero de pueblos de piedra que comparten el mismo paisaje recio, silencioso y cargado de historia pastoril: Castilfrío de la Sierra, luego Aldealices, Aldeaseñor y Cirujales del Río.

Aquí el paisaje se vuelve un lienzo ondulado de campos de cereal salpicados de pequeñas manchas de encinas, robles y los característicos torreones medievales que vigilan el valle. Después, nos desviamos ligeramente hacia Los Villares de Soria y Renieblas, dejándonos envolver por esa inconfundible paz serrana de la Soria despoblada antes de finalizar donde habíamos comenzado horas antes, en Velilla de la Sierra.

Un broche de oro para un agradable paseo en el que nos recreamos con sus fuentes, modestos templos y una quietud que parece detener el tiempo.
Aquí os dejo el entretenido recorrido de 55 kilómetros. ¡Ánimo!
