Baños fluviales,

encontrarse un río de los de «antes». Lo primero: con agua limpia; algo elemental pero de lo que no es fácil presumir en la actualidad. Y,  lo segundo: con vida. Está claro, donde está el agua está la alegría de vivir y la vida misma.

¡Hay que hacerlo!; pisar su suelo y oler sus aguas. Imaginar el fondo y cuidarlo para exigir que nos lo cuiden.

Aquí os muestro algunos momentos relajados y emocionantes, siempre junto a un río.

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