Siguiendo a nuestro querido Duero hemos visitado San Esteban de Gormaz. En un caluroso día de julio hemos realizado una excursión entretenida, sencilla y diferente:

  • Primero recorrimos algunos de los pueblos de su alfoz, unos 25 km en bicicleta.
  • De vuelta a San Esteban pasamos por La Rambla: chapuzón y almuerzo.
  • Finalmente, paseando, visitamos con más detalle la población.

 

San Esteban de Gormaz
San Esteban

Como en el poema de Machado hemos encontrado polvo y hemos sudado de lo lindo cabalgando nuestras bicicletas. Pero en lugar del hierro de las armas encontramos agua. Agua del Duero y de sus abundantes manantiales que han refrescado nuestro recorrido.

Los campos de San Esteban

Así, recorriendo la tierra,  hemos podido encontrarnos con su verdadera vida de mil años traducida en palomares ruinosos, en tainas abandonadas, en viejas bodegas y en templos de exquisito gusto. Todo con un trasfondo de castillos, de atalayas, murallas y puentes que marcaron épocas lejanas de guerra con mayores periodos de paz como ahora, por suerte.

Durius Aquae: Quintanilla de Tres Barrios
Quintanilla de Tres Barrios

Salimos de la localidad hacía Quintanilla de tres Barrios esquivando las obras polvorientas de la eterna autovía y con la vista en el horizonte de la vieja atalaya musulmana que ahora ya sólo vigila la Cañada Real Soriana. El paseo es ameno, entretenido, entre el arroyo del Torderón, con agua, y chopos viejos jalonando la estrecha carretera. Encontramos palomares entre viñedos y en el pueblo la bonita espadaña de su iglesia sobre una fuente se recorta en un cielo limpio.

Durius Aquae: Alcubilla del Marqués, Soria
Alcubilla del Marqués

Salimos del pueblo hacia la ermita de la Virgen de la Piedra y desde allí remontamos las cuestas de Valdecastilla entre un calor sofocante. Arriba la Cañada Real discurre por las crestas de los montes invadida de encinas. Desde aquí vislumbramos ahora las tierras de colores cálidos del amplio valle del Duero.

Bajamos hacia Alcubilla del Marqués, hemos de cruzar de nuevo las obras de la nueva carretera y enseguida observamos su característico cerro con un prominente remate de calizas rodeado de bodegas. Estas no han llegado a convertirse en merenderos por lo que aún conservan su aspecto más auténtico. Dejamos a mio Cid en la plaza y abandonamos el lugar más oriental de la DO Ribera de Duero poniendo rumbo hacia Pedraja de San Esteban, ya junto al río.

Durius Aquae:Pedraja de San Esteban, Soria
Viejas tainas en Pedraja de San Esteban

Entramos en Pedraja desde su parte alta sobre la que aparecen las tainas abandonadas de Bayona y también, ¿cómo no? más bodegas y palomares. Callejeamos y encontramos alguna de sus fuentes cercanas al río y finalmente partimos tomando la vega del río festoneada de chopos en formación militar.

Fuentes y manantiales.

En los tres pueblos visitados hemos encontrado pequeños caños que, incluso con este fuerte estío, siguen arrojando aguas dulces y frescas. Pero al aparecer el Manantial de los Ojos todas se quedan pequeñas, más bien diminutas.

Sotos en San Esteban de Gormaz
Por los sotos del Duero

Siguiendo nuestro camino, ya por la vega, asoma una surgencia monumental que sorprende tanto por su caudal como por el verdor de las plantas que habitan bajo sus aguas transparentes. Podríamos decir que el “color esmeralda” es un verde apagado y lacio al lado de la imagen de la ancha acequia que conduce las aguas hasta el Molino de los Ojos. Un manantial que por si mismo atendió a un molino de dos rodeznos y después una turbina con generador que iluminó durante años el pueblo. Ahora —según nos cuentan— abastece de agua potable al municipio, riega unas cuantas hectáreas y atiende a un criadero de cangrejos. Así de generosa es la energía del agua.

San Esteban de Gormaz: Manantial de los Ojos
Manantial de los Ojos

Junto a la acequia aparecen más fuentes y en el mismo molino encontramos otra más recreciendo las aguas sobrantes que caen por el socaz. ¡Todo un festival!

El baño en la Rambla

Tras dejar el molino nos dirigimos hacia el río que llega paralelo entre sotos ya cerca de San Esteban. El Duero baja ancho y hermoso con su color pardo característico de verano. Chalets y casas de verano gozan de accesos casi hasta el agua y algunas barcas pasean por su cauce tranquilo recrecido por la presa de San Esteban.

La Rambla, San Esteban de Gormaz, Soria
Un chapuzón en La Rambla

El calor nos hacía sudar y la tentación de las aguas era inevitable. Ya sabíamos que el pueblo gozaba de zona de baños pero lo que no esperábamos era darnos de bruces con ella y en el momento más necesario. Así las cosas fue casi uno bajar de la bicicleta y sumergirse en las aguas fresquitas y reconfortantes del Duero entre simpáticos y confiados azulones.

Qué mejor sitio para abrir la pequeña nevera y echar sal a un tomate…

Y otro baño… ahora de de románico

Finalmente recorrimos con más detalle la sorprendente localidad que fue cabecera de comunidad de villa y tierra. Sus edificios nos muestran sin pudor que una piedra, una vez tallada, sirve igual para castillo que para iglesia y que lo mismo hace a torre que a bodega y se usan según convenga en función del tiempo y las circunstancias. Por ello al destapar viejos revocos encontramos estelas y sillares visigóticos insertados entre los palacios de sus calles.

San Esteban de Gormaz, Soria
Iglesia de la Virgen del Rivero, San Esteban

Siguiendo el paseo por las callejas empinadas no encontramos precisamente románico rural sino verdaderas catedrales de estilo y armonía que gozaron de cuidadosos jefes de obra capaces de construir armonía para ser después realzadas las obras con hermosas esculturas y pinturas.

Así pues visitamos sus iglesias más características: San Miguel y la Virgen del Rivero y todo ello con la vista desde sus elegantes pórticos de una ribera exuberante y un fondo tapizado por la omnipresente fortaleza de Gormaz hacia el Este.

San Miguel en San Esteban, Soria
¡Cualquiera se porta mal!
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3 thoughts on “San Esteban de Gormáz: Polvo, sudor y … ¡agua!

  1. Saludos Javier, soy Juan de Viajar en bicicleta. Soy cicloturismo desde los años 90. Acabo de recalar en tu blog y me ha gustado muchísimo. A partir de hoy te seguiré. Seguiré leyendo tus contenidos para añadir a mi lista de rutas pendientes nuevos recorridos para hacer. Seguimos en contacto, saludos!

    1. Saludos Juan, halagado de que te guste mi blog en el que trato de conocer la cuenca del Duero. También he visto el tuyo —a nivel planetario— y lo encuentro de gran calidad. Lo tendré como referencia. Saludos

  2. No se aprecia cuando pasas por la carretera ,parece esconderse ,pero qué zona tan magnífica,solo faltan unos puentes que unan las distintas islas que conforman el Duero a su paso por este magnífico pueblo

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