El Tera del noroeste de la cuenca* —todo el dentro del territorio zamorano— es verdaderamente un hermoso río con muchos méritos. Nace entre las nieves de Peña Trevinca y atraviesa la Sanabria generando gargantas y el mismo Lago. Después se lo domestica y explota mediante varios embalses con su estructura de canales. Finalmente entra en la comarca de los Valles tranquilo pero vigoroso y transparente hasta que pasado Benavente, en término de Bretocino se entrega al Esla engrandeciéndole más si cabe después de recorrer 140 km.

Mapa ruta Por la vera del Tera
Ruta por la vera del Tera

Hoy hemos realizado una ruta en bicicleta por la parte media de su valle recorriendo las localidades que se establecen a su vera; visitando, de vez en cuando, el río incluso dándonos un pequeño chapuzón en una de sus playas.

Curiosamente todas las localidades que hemos visitado en este recorrido llevan el apellido “de Tera” por lo que solamente indicaremos su primer nombre. Su nombre de pila.

Arquitectura románica…. y también minimalista

La jornada nos prometía calor, mucho calor. Así que decidimos madrugar para tratar de engañarla en lo posible. Comenzamos poco después de salir el sol desde Santibañez cruzando el río para recorrer los encinares del los montes de Camarzana.

Enseguida llegamos a Santa Marta donde además de cargar aguas de su fuente pudimos darnos un baño de románico en su monasterio en un entorno cuidado y acogedor, con una escultura tallada con primor en areniscas que se insertan entre las pizarras ocres y anaranjadas.

Durius Aqaue: Rodando por la vega del Tera
Rodando por la vega del Tera

Seguimos adelante y entre chopos alineados a cuerda y huertas bien atendidas nos acercamos al río antes de llegar a Camarzana. Visitamos la presa de Melgar en la que el río se alborota de espuma y, poco después, a la zona de baños de la Barca donde la calma es absoluta.

El Tera en Camarzana de Tera. La Barca
El Tera a su paso por Camarzana (Foto Diego)

Recorremos el pueblo y nos llama la atención los frecuentes guiños a la arquitectura moderna que encontramos. Resulta agradable y esperanzador encontrar cualquier desarrollo por pequeño que sea en los pueblos de nuestra cuenca, aquí encontramos una residencia de mayores nada menos que “pasiva” y además, su moderno Edificio Multiusos, en la plaza, armoniza agradablemente con las casas tradicionales y la sencilla y oscura espadaña de su iglesia.

Durius Aqaue: Camarzana
Camarzana de Tera: edificio multiusos, al fondo su parroquia

Seguimos río arriba, visitamos Calzada y el viejo molino que aún es capaz de retener algunas aguas en su balsa. Después Vega donde sus vecinos acuden a la llamada del vendedor ambulante con sus mascarillas en el rostro recordándonos la situación en la que nos encontramos. Desde allí bajamos por el camino de Pozo Judío entre jaras fragantes y almendros hacia la presa del Embalse de Agavanzal. Quizás por la cuesta de la presa o porque la mañana avanza se hizo necesario soltar los cortavientos.

Paseando por la vega

Cruzamos la joven presa de Agavanzal y nos dirigimos hasta la curiosa ermita del mismo nombre junto al río. Dos poderosos contrafuertes soportan su fachada dándole un aspecto robusto y diferente, junto a ella, en un pequeño refugio provisto de bancos arrebañamos lo comestible que encontramos por la mochila con una cerveza aun fresca.

Durius Aquae: almuerzo en Agavanzal
Almuerzo junto a la ermita de Agavanzal

Desde aquí recorrimos varias localidades de la ribera derecha del río; Después de Olleros donde se ubica la ermita, pasamos por Calzadilla donde además de su miliario nos llamaron la atención la cantidad de pozos que se ubican entre sus calles. Pequeños pueblos ribereños que disfrutan de una buena red de canales de riego. Precisamente por un colmado Canal del Tera llegamos hasta Pumarejo entre bodegas y palomares pero sobre todo de la encantadora reconstrucción por Fisac de la iglesia de Santiago que combina su estructura tradicional con armoniosas curvas hoy en día casi ausentes de la arquitectura actual. Alguien nos contó que incluso los vecinos habían colocado muchas de las piedras.

Nenúfares en el Tera
Sin duda Renoir anduvo por aquí…

Desde allí tomamos rumbo hacia el río con la vista en Melgar. Había que buscar el frescor de sauces y fresnos y la sombra de chopos y alisos aunque pare ello nos metieramos en un camino perdido que hubo que caminar con la bicicleta al lado. El río sigue entre tranquilos canales, a veces colonizados por nenúfares, que serpentean formando un archipiélago salvaje e inaccesible.

Los jardineros de Santa Croya

Diferente fue en Santa Croya. Aquí si que encontramos una buena parte del río al servicio del pueblo en forma de lago, piscina e interminable jardín que con esmero pastaban y … abonaban una bonita recua de dóciles y presumidos burros jardineros que no tuvieron inconveniente en posar para nosotros.

Durius Aquae: burros zamoranos pastando en Santa Croya
Los jardineros de Santa Croya

Alguien nos contó que además de alimentarse desbrozan el parque de forma ecológica para que el pueblo puede disponer de fondos para otras necesidades. ¡Cuánto echamos de menos el paso de los rebaños de ovejas por las riberas de los ríos, ahora salvajes!

Nos acercábamos finalmente a Santibañez, lugar del que partimos, entre sotos por la vega. Antes de llegar quisimos visitar su Playa de Tablada, limpia y apacible, en un magnífico paraje de lagunas y reflejos vegetales. Así las cosas no quedó más remedio que darse un chapuzón en sus aguas entre una multitud de cangrejos corretones.

Durius Aquae: Tablada, Santibañez de Tera
Playa de Tablada en Santibañez (foto Diego)

Las tres de la tarde, después de siete horas de paseo y sensaciones solamente han contado tres de calorina mitigadas con el baño. A cambio, una ruta completa y entretenida por un río verdaderamente seductor.

Santiago de Santa Marta de Tera

 

* Justo en otra punta de la cuenca, la noreste, encontramos el río Tera soriano. Afluente del Duero por su izquierda y de unos 28 km

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3 thoughts on “Por la vera del Tera

  1. Disfrutando una vez más de tus acertadas y amenas descripciones. Gracias, una vez más, por compartir por escrito lo que sientes y captas en tus recorridos.

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